29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

Verónica Martínez BarberoSumar

Diputada

«Esta, señorías, es una norma que mira al presente y al futuro porque la vida laboral ha cambiado. Hoy muchas personas llevan el trabajo en el bolsillo: llegan a casa, quieren desconectar, cenar con sus hijos, ver su serie favorita, quedar con los amigos para tomar algo y suena el móvil. Es un correo del jefe, un mensaje urgente, una parte que exige respuesta inmediata. Eso ni es libertad ni es descanso ni es vida, señorías. Por eso, esta norma pretende garantizar la desconexión digital no como un derecho abstracto, sino como una obligación para las empresas. De una vez por todas, cuando trabajamos, trabajemos, y cuando descansamos, descansemos. Es simple, es claro y es, una vez más, justo. El tercer eje de la norma es el registro de jornada. De su necesidad nos habla lo que escuchan miles de trabajadores en nuestro país: en esta empresa se sale una hora después, aunque en la nómina ponga ocho horas; esto es así, si no te gusta, ahí tienes la puerta; los trabajos de temporada ?nos lo han dicho hasta en la tele- duran de media 12 horas, porque es lo que hay, porque es un curro de verano. Todas estas frases y tantas otras tienen algo en común: normalizan el fraude, la explotación y -es lo de menos, ¿no?- el incumplimiento de la ley. Señorías, hay que abandonar de una vez por todas el romanticismo de la explotación laboral. No podemos permitir que la juventud escuche que para tener un futuro tiene que dejarse cuatro o seis años de su vida trabajando entre 12 y hasta 16 horas al día en un proyecto empresarial de otro, día tras día. (Aplausos). Miren, todas las que hemos trabajado por cuenta ajena lo sabemos: el registro de jornada a día de hoy es solo un folio con escasas verdades que aparece cuando lo solicita la Inspección de Trabajo. Eso tiene consecuencias graves.»

Fragmento 5 de 8 de esta intervención.

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