Josep Pagès i MassóJunts
Diputado
«Presidente, señorías, buenas tardes. La propuesta que se presenta hoy sitúa la corrupción como un problema político de primer orden. Lo vemos cada vez que salen los nombres de Ábalos, Koldo, Rato, Montoro, Bárcenas, González Amador, Ayuso y una lista interminable, una liga de campeones donde hay aspirantes, como el señor Olmos, persona conocida en SUMAR, que el señor Santiago no ha mencionado. En cualquier caso, la corrupción es una realidad que llega a todas partes donde hay vida pública. Por ello estamos a favor del preámbulo de la Convención de las Naciones Unidas contra la corrupción o del Consejo de Europa, que prevén la creación de órganos de investigación y prevención de la corrupción, y también del GRECO, que establece claramente que los poderes públicos tienen que dotarse de una estrategia de prevención de la corrupción y de impulso de la integridad política, pero el Estado español no puede pretender dar lecciones mientras mantiene estructuras opacas, sin control democrático, como la Corona -que ahora mencionaba el diputado-, el CNI, los fondos reservados o las actas del Ministerio del Interior, y no vemos que esta propuesta de ley pueda poner fin a esta opacidad. No se pueden dar lecciones sobre la integridad desde un régimen, el del 78, que ha aprobado 227 indultos selectivos a condenados por corrupción. Si lo contabilizamos desde 1996: Aznar, 139; Zapatero, 62, etcétera. Entre ellos no incluyo los indultos a los líderes del procés, porque la corrupción en este caso no la habían cometido los sentenciados, sino los sentenciadores, haciendo uso de la prevaricación.»
Fragmento 5 de 8 de esta intervención.