Juan José Aizcorbe TorraVox
Diputado
«Y en esa contradicción olvidan lo esencial, y lo esencial es que haya trabajo. No hay política social que sustituya la dignidad de un empleo estable ni discurso ideológico que tape la angustia del parado que no llega a fin de mes. La reciente sentencia del Tribunal Supremo de 19 de diciembre de 2024, a pesar de que a Junts no le importe, ha afirmado con rotundidad que nuestro sistema ya cumple con el convenio 158 de la OIT y con la Carta Social Europea, que la indemnización actual es adecuada y que no cabe inventar indemnizaciones a la carta. Esa sentencia nos recuerda algo básico: la seguridad jurídica es un bien esencial. (Aplausos). Sin reglas claras, el trabajador queda a merced de interminables pleitos y el empresario paralizado por la incertidumbre. Están en el Gobierno y, sin embargo, se esconden detrás del grupo parlamentario. ¿Por qué no traen un proyecto de ley? Aunque lo pierdan, al menos darían la cara, tal y como les ha recordado el señor Salvador de Esquerra Republicana. Pero no, las agallas solo las demuestran entre los débiles, agazapados entre el público, por ejemplo, en espectáculos deportivos. Invocan organismos internacionales como si fueran oráculos de la verdad suprema. La OIT, la ONU y sus satélites globalistas han perdido legitimidad y, por supuesto, desprestigiados se han convertido en molinillos de miseria que desgarran naciones y envenenan a las personas con su ideología. (Aplausos). Se presentan dichos estamentos como árbitros neutrales, pero actúan como lobbies ideológicos alejados de las soberanías de las patrias y de la vida real de quienes madrugan para sostener con su esfuerzo la maquinaria esencial de la sociedad. Solo sirven agendas perversas dictadas por progres, progres de izquierdas y progres de derechas. Pretenden imponer dogmas, eliminar disidencia e incluso militan en la arrogancia de decirnos cómo debemos vivir nuestro credo, el mismo que quieren destruir. No basta legislar contra trabajador y empresario, quieren dictar cómo pensar, qué símbolos exhibir, qué palabras callar. El viejo totalitarismo disfrazado de progresismo. Y es que no es el despido lo que hunde a un país, es la falta de trabajo, es la condena a empleos mal cualificados, precarios y sin futuro. Pero en España, con paro estructural crónico, con la tasa de desempleo juvenil más alta de Europa, lo urgente no es multiplicar pleitos ni burocracias, sino crear empleo estable y digno. En lugar de impulsar trabajo, contabilizan paro. Son burócratas del fracaso, ingenieros de la pobreza, contables del paro, en definitiva, gestores de la miseria. (Aplausos). Progresismo le llaman, progresismo.»
Fragmento 2 de 3 de esta intervención.