Lourdes Méndez MonasterioVox
Diputada
«Pero también dice que las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado están controlando este fenómeno. ¿Cómo puede decir eso cuando están absolutamente desbordados? Ha bajado el número de efectivos de manera escandalosa precisamente en los lugares con mayor presión migratoria. ¿Pueden explicar por qué en Mazarrón, por ejemplo -una realidad que yo conozco- hace muy poco tiempo había catorce efectivos y ahora solamente hay dos, que no pueden cubrir ni una sola jornada para patrullar? ¿Por qué, señorías, en Baleares con una presión migratoria sin precedentes -ha aumentado un 77 %-, cuando el mar está arrojando los cuerpos sin vida de numerosas personas, pueden faltar 17 000 efectivos, como denuncia la asociación mayoritaria de la Guardia Civil? ¿Por qué no se cubren las vacantes y además desaparecen de los registros para esconder la carencia? ¡Miente, claro que miente! La gestión de la inmigración es absolutamente caótica, pero es intencionadamente desestabilizadora. Nos llama inhumanos quien provoca que miles de personas se jueguen la vida en el mar siendo esclavos de las mafias y quien provoca el aumento del delito de trata para la explotación laboral y sexual, que ha subido un 22 %, cuando, además, el 98 % de las víctimas de trata para la explotación sexual en prostíbulos son de nacionalidad extranjera. Esa es su humanidad: fría, calculadora y falsa; una humanidad falsa. (Aplausos). Señorías, nos llaman inhumanos porque queremos que las personas vengan de forma ordenada, que enriquezcan nuestro país, que se sientan felices aquí, como muchas de ellas lo hacen, y que los menores estén con sus padres y no que, en algunos casos, estos los abandonen con el objetivo fraudulento de conseguir el arraigo, como se está probando. Por cierto, las plazas de menas, cuya integración es casi imposible, cuestan más del doble de lo que cuesta mantener una plaza de un anciano en una residencia, y en España están muriendo sin poder acceder a la dependencia. Por todas estas razones, hemos obligado al Partido Popular al cierre del centro de Santa Cruz en Murcia, a cancelar las clases de cultura árabe que se estaban dando por profesores extranjeros o a que no se celebrara la fiesta del cordero en el polideportivo de Jumilla.»
Fragmento 2 de 5 de esta intervención.