Pedro Muñoz AbrinesPP
Diputado
«Gracias. Señor Torres, bienvenido. Me alegro sinceramente de su recuperación. Decíamos ayer: en una democracia parlamentaria los diputados preguntan y los ministros contestan. Así que espero que en esta ocasión sí responda a las cuestiones que le voy a plantear. ¿Por qué mintió cuando dijo que nunca habló con Koldo sobre empresas concretas? Porque sí lo hizo. ¿Por qué dijo que no conocía y nunca se había reunido con Nacho Flashback? Porque la UCO le ha dejado usted al pie de los caballos. ¿Por qué ocultó en las comisiones de investigación sus contactos con Víctor de Aldama? Cuénteme una cosa: ¿Por qué cuando en Aragón se negaron a comprar las mascarillas, Koldo dijo que las colocaría en Baleares y en Canarias? ¿Tanto conocía Koldo a la señora Armengol y a usted para saber que sí pasarían por el aro? Mire, ¿saben lo que sería muy útil? Que explicase por qué, a pesar de que un tercio de las mascarillas que usted compró eran fake, les compró otros 5 millones de euros. Lo que usted tiene que aclarar es por qué un contrato cuya ejecución era de un mes, siete meses más tarde pactaron quedarse con esas mascarillas fake. Lo imprescindible es que nos cuente, además, por qué decidieron pagarlas a precio de abril y no a precio de noviembre, con el mercado ya normalizado, regalándole a la trama 1,3 millones de euros. Lo que usted nos tiene que explicar es por qué reaccionó a golpe de corneta cuando Koldo le dijo que pagase a Aldama en el plazo de dos meses, cuando su periodo medio de pago en Canarias para el resto de los mortales, eso sí, era de diez meses. Lo que nos gustaría saber, además, es por qué, cuando pagó, le dijo a Koldo: Ya dormiré mejor. La respuesta es evidente, ¿verdad, señor Torres? Aldama descansaba, Koldo estaba feliz y Ábalos tranquilo, y, claro, si el ministro estaba tranquilo, usted no tenía problemas con Pedro Sánchez. ¿Entiende ya, señor Torres, el feo asunto de tráfico de influencias en el que podría estar usted metido y que le impide gobernar con normalidad? (Aplausos.-Una señora diputada: ¡Muy bien!).»