Manuel Lago PeñasSumar
Diputado
«El abandono del rural, la despoblación y el envejecimiento alcanzan niveles dramáticos. Voy a ponerles un ejemplo de mi país. Los pueblos de la montaña de Ourense más afectados por los incendios han perdido, desde el año 1981, el 64 % de su población. La densidad es de ocho habitantes por kilómetro cuadrado, casi como Siberia, y la mitad de los habitantes tiene más de 65 años. Se va la gente, la gente envejece, el rural se vacía y el monte se abandona. Un rural vivo, con personas ocupadas en la agricultura, en la ganadería o en la silvicultura, es la mejor forma de prevenir los incendios forestales. Señorías, existe un amplio consenso científico sobre las causas de esta situación que solo ponen en cuestión los negacionistas. Voy a leer un párrafo del informe sobre incendios que elaboró en el año 2023 la Oficina de Ciencia y Tecnología del Congreso -no sé si saben que existe esta oficina-. Son los informes C. Pues bien, hay un informe C sobre incendios que dice literalmente: En España, se observa una mayor propensión hacia grandes incendios forestales de alta peligrosidad debido a la acumulación de combustible disponible y al aumento de las temperaturas y sequías. Aquí está todo. Estos son los dos factores claves.»
Fragmento 3 de 4 de esta intervención.