29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

Manuel Lago PeñasSumar

Diputado

«El primer factor es el abandono rural, la despoblación, la desaparición de las actividades agrícolas y ganaderas, que ha provocado un incremento de la masa forestal descontrolada, que se transforma en una gran acumulación de combustible que, al llegar el calor, está listo para arder. Además, se está aplicando una política forestal basada en el monocultivo de especies de crecimiento rápido, como el eucalipto -Altri, en Galicia- y el pino, en detrimento de las masas forestales tradicionales de cada territorio. En nuestros montes abandonados hay una enorme masa forestal seca; biomasa que se transforma en un combustible altamente inflamable y que, cuando empieza a arder, es capaz de generar estos enormes incendios que se escapan al control y a la capacidad de ser extinguidos. El segundo factor son las consecuencias de la crisis climática y el calentamiento global. Las olas de calor son cada vez más frecuentes, más intensas, más largas, con temperaturas más altas y extendidas a más territorios. El negacionismo agrava el problema, porque el nivel de recursos que destinamos a las emergencias está en función de la valoración del peligro al que nos enfrentamos. Negar el cambio climático es destinar menos recursos a la prevención y a la lucha contra los incendios, a la restauración de los montes quemados. Por eso, los Gobiernos del PP recortan los presupuestos en las comunidades autónomas donde gobiernan. No tienen pudor en bajarles los impuestos a las grandes fortunas y después decir que no tienen recursos para prevenir el fuego. (Aplausos). Las altas temperaturas y la falta de lluvias, que reduce la humedad, provocan sequías que transforman la biomasa de los montes descuidados en combustibles que tienen una enorme potencialidad de propagación. Los incendios se extienden con una rapidez que dificulta su extinción temprana y, en algunos casos, se acaban convirtiendo en macroincendios de enorme peligrosidad, porque son capaces de generar su propia dinámica, su propia climática, lo que hace que su evolución sea muy errática, dificultando al extremo los trabajos de control y de extinción y generando situaciones de extraordinario peligro para los bomberos, como esta que cité de Barreiros, en Lugo. Por todo esto, necesitamos afrontar la emergencia climática como el mayor reto al que nos enfrentamos como humanidad y desarrollar políticas de mitigación y, especialmente, de adaptación ambiciosas y urgentes, como son las políticas de gestión forestal y de prevención de incendios. Lo voy a sintetizar en una frase: señorías, el negacionismo climático mata. (Aplausos).»

Fragmento 4 de 4 de esta intervención.

¿Algo mal atribuido o clasificado? Envía una corrección.