Pilar Calvo GómezJunts
Diputada
«Com els deia al principi, quan es tanca una subcomissió, un s'ha de preguntar si la feina que s'hi ha fet servirà per canviar la realitat, ni que sigui una mica. N'estic convençuda que sí. Per tant, gràcies al president Agustín Santos Maraver i també gràcies a tots els companys diputats i, sobretot, als experts i als pacients per les seves aportacions i per haver fet possible aquest informe. Gràcies. Señorías, presidente, gracias. Hoy toca hablar de salud mental, pero antes de entrar en lo que hace referencia al individuo, permítanme que reflexione sobre esta locura colectiva global que nos ha tocado vivir, en la que hemos convertido el mundo y que contamina nuestros espacios de convivencia, físicos o virtuales. No pretendo ser alarmista, pero, si no sabemos hallar la forma de corregir el rumbo, vamos hacia nuestra propia destrucción. Quizás la ciencia puede salvar la especie, pero, si la despojamos de los valores que durante décadas han construido el concepto humanidad, lo que ya no seremos es la especie humana. Sin empatía, condenamos a muerte la confianza del ser humano. No es extraño, por lo tanto, que en medio de este mundo difícil, descarnado, cada vez más tecnológico pero más deshumanizado, las enfermedades mentales se conviertan en una plaga, porque, además de las necesidades básicas de supervivencia, de seguridad, de alimento y de trabajo, para tener una mente sana las personas necesitamos sentirnos queridas, aceptadas y autorrealizadas, porque, además de las patologías mentales de origen biológico, cada vez hay más personas, especialmente nuestros jóvenes, que sufren trastornos de comportamiento, depresiones o ansiedad.»
Fragmento 4 de 7 de esta intervención.