Rafael Cofiño FernándezSumar
Diputado
«Desde luego, el informe es un informe y, como tal, tiene sus debilidades. De hecho, los informes que hacemos en una subcomisión parlamentaria no dicen el qué, quién, dónde, cuándo y cómo, porque para eso tenemos los planes ejecutivos que se desarrollan desde los Gobiernos, no solamente desde el ministerio sino desde los Gobiernos autonómicos. Posiblemente, en mi comunidad, en Asturias, es donde hay que realizar un plan de salud mental -que lo hay- que diga qué, quién, dónde, cómo y cuándo se tienen que desarrollar cada una de las iniciativas que esboza o dibuja un informe de una subcomisión del ministerio. Pero el informe es muy importante por un tema básico que ya se ha mencionado, y es que más de cincuenta personas de la sociedad civil -que a veces también son anónimas y se conocen poco, como nuestros asesores y asesoras- han podido entrar en el Parlamento y les hemos podido escuchar. Esto parece una tontería y posiblemente los que llevéis mucho tiempo aquí trabajando no le deis mucha importancia, pero mucha gente, cuando entra por primera vez en el Parlamento se siente muy orgullosa de poder conocer dónde este país intenta hacer las cosas un poco mejor. El informe no deja de ser la recopilación del trabajo y la experiencia de todas esas personas.»
Fragmento 2 de 4 de esta intervención.