Rafael Cofiño FernándezSumar
Diputado
«Un proceso de salud mental importante en lo que ha pasado es que el propio proceso de trabajo que hemos tenido ha sido un proceso de salud mental para los diputados y diputadas que hemos trabajado. No es algo menor decir que hay algo en lo que nos ponemos de acuerdo mayoritariamente. Incluso yo creo que el señor Gomis tenía ganas de haber aportado al documento, pero no le han dejado, han preferido sacar la plantilla que tiene VOX en su OneDrive de cosas que van mal y de que España se rompe, que poder aportar cosas a un documento que estaba abierto y era un proceso en construcción. Como le hemos dicho al señor Gomis muchas veces, coincidimos en ocasiones en el análisis; la diferencia entre la bancada de arriba y nuestra bancada es que tratamos de hacer cuestiones propositivas, y que, si quiere hacer cuestiones propositivas, sería muy bien recibido en nuestra bancada cuando quiera hacerlo. Me gustaría terminar con dos cuestiones. En primer lugar, quería hablarles de Tomás Corominas, un activista de grupos de personas afectadas por sufrimiento mental que habla del cuerdismo. El informe puede ser mejorado, y una de las formas de hacerlo es teniendo en cuenta más la voz de las pacientes. El cuerdismo es cómo las personas que nos consideramos cuerdas seguimos imponiendo nuestros criterios a las que consideramos no cuerdas. En segundo lugar, les recomiendo ver estos días una película fantástica de Eliseo Subiela que se titula Hombre mirando al sudeste. Una película en la que, en un psiquiátrico en Argentina, una noche, al hacer el recuento de locos, se dan cuenta de que ha aparecido un loco más, que hay un loco más en el psiquiátrico. Ese loco dice que es un extraterrestre que viene de otra galaxia porque la situación en el planeta es totalmente mala. Y la metáfora de la película lo que cuestiona es quién es el cuerdo y quién es el loco en ella. El protagonista, y termino con esto, en uno de sus diálogos con su psiquiatra dice lo siguiente: Yo soy más racional que ustedes, respondo racionalmente a los estímulos; si alguien sufre, lo consuelo; alguien me pide ayuda, se la doy. ¿Por qué entonces usted cree que estoy loco? Si alguien me mira lo miro; alguien me habla lo escucho. Ustedes se han ido volviendo locos de a poco por no reconocer esos estímulos, simplemente por haber ido ignorándolos. Alguien se muere y ustedes lo dejan morir; alguien pide ayuda y ustedes miran para otro lado; alguien tiene hambre y ustedes dilapidan lo que tienen; alguien se muere de tristeza y ustedes lo encierran para no verlo. Alguien que sistemáticamente adopte estas conductas, que camina entre las víctimas como si no estuvieran, podrá vestirse bien, podrá pagar sus impuestos, ir a misa, pero no me va a negar que está enfermo. Su realidad es espantosa, doctor. ¿Por qué no dejan de una vez la hipocresía y buscan la locura de este lado y se dejan de perseguir a los tristes, a los pobres de espíritu, a los que no compran, porque no quieren o porque no pueden, toda esa mierda que usted me vendería de muy buena gana? Muchas gracias. (Aplausos).»
Fragmento 4 de 4 de esta intervención.