29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

Juan José Aizcorbe TorraVox

Diputado

«Muchas gracias, señora presidente. Ante la sangría de apoyos que van perdiendo por la emergencia de VOX y otras fuerzas que denuncian la inmigración incontrolada y la islamización en Cataluña, Junts nos trae hoy un texto para denunciar un fraude en las prestaciones de la Seguridad Social a través de permisos de paternidad de hijos tenidos fuera de España. El asunto es importante; residual, como ha dicho el señor Salvador, pero importante. Es un síntoma el asunto. No hablamos de un caso aislado, sino de una muestra de cómo redes han utilizado resquicios legales para engañar al sistema, defraudar a la Seguridad Social y perjudicar a los españoles que sí cumplen. No discutimos aquí el derecho a la paternidad, sino el fraude al mismo cometido por parte de la inmigración. Por eso es positivo que, aunque tarde, Junts se preocupe ahora de este problema, y, en especial, el señor Gavin, que tan abandonados tiene a los pequeños empresarios ilerdenses, lleidatans, que le ven como una extensión del Partido Socialista de Cataluña. (Aplausos). Pero conviene recordar de dónde venimos, quienes alimentaron estas vías de fraude. No fueron otros que los del paraíso convergente del 3 % del señor Pujol, que se sirvieron de tanta buena gente, de gente de buena fe, cuyos herederos, aquí Junts, presentan esta proposición. Durante años abrieron las puertas a una inmigración incontrolada y la convirtieron en negocio político. La Generalitat convergente abrió una oficina en Casablanca, con Àngel Colom al frente, para reclutar inmigración. Después impulsaron la Fundació Nous Catalans, Fundación Nuevos Catalanes, dedicada a cortejar a recién llegados con mezquitas y asociaciones musulmanas. ¿Lo recuerdan? Se trataba de moldear a nuevos catalanes para su proyecto nacionalista, despreciando a quienes compartían con nosotros lengua, cultura, religión e historia al otro lado del Atlántico. Hoy el resultado está a la vista, más del 18 % de la población de Cataluña es extranjera; solo marroquíes, 250 000. Y conviene recordar que en el propio Código Penal marroquí se castiga el proselitismo cristiano cuando intenta -se dice- socavar la fe de un musulmán; vamos, que se pena a quien pretenda la conversión de un marroquí al cristianismo. (Aplausos). Pero el paraíso convergente prefirió importar mano de obra barata para sostener su modelo político. Cataluña ha sido un laboratorio de ingeniería demográfica que ha debilitado la cohesión social, y a la vista está.»

Fragmento 1 de 3 de esta intervención.

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