Joaquín Robles LópezVox
Diputado
«Gracias, presidente. Señora ministra, señores diputados, vamos a hacer un poco de historia, de memoria, que les gusta tanto. En 1983, con la Ley de Normalización Lingüística, se inició un proceso que ha desembocado en la inmersión del catalán y en la obligación de impartir en esta lengua todas las materias en los diferentes niveles educativos; una obligación establecida en la LOMLOE, que eliminó el español como lengua vehicular. Después, la Administración catalana hizo caso omiso a las sentencias del Tribunal Superior de Justicia de esa región, que cifraban en un 25 % las asignaturas que debían ser impartidas en español, con el silencio y la aprobación de su ministerio. Pero vamos más atrás. A finales de los setenta, cuando se estimaba que un 60 % de la población residente en Cataluña tenía como primera lengua el catalán, numerosos estudios publicados en esta autonomía señalaban la necesidad de escolarizar a los alumnos en su lengua materna; estudios que recogían la Declaración de los Derechos del Niño o la Declaración Universal de los Derechos Lingüísticos, así como diversas recomendaciones de la Unesco. En el informe preliminar de la Generalidad sobre el estado de la lengua catalana en la enseñanza, encargado por el consejero de Cultura Joan Rigol en 1978, se afirma que el uso de la lengua materna implica mayor motivación y un 10 % más de éxito en las pruebas sobre competencias básicas. Ese mismo año, Joaquín Arenas, pedagogo y uno de los padres de la inmersión lingüística, defendía el uso del catalán en un artículo publicado en el número 24 de la revista Perspectiva Escolar, en el que indicaba que el uso de la lengua materna es esencial para el desarrollo cognitivo y emocional de los niños. Además, citaba estudios internacionales, como, por ejemplo, la»
Fragmento 1 de 6 de esta intervención.