Nahuel González LópezSumar
Diputado
«Gracias, presidenta. El llamado toro bravo no es una especie salvaje ni está en peligro de extinción, es una raza ganadera domesticada, creada por el ser humano mediante siglos de selección artificial. Los ganaderos escogieron los ejemplares más agresivos, más resistentes, más propensos a embestir. Eso no es naturaleza, es manipulación genética al servicio del espectáculo. Y sin esa intervención, el toro bravo se comporta como cualquier bovino: herbívoro, pacífico, social, poco inclinado a la violencia. (Rumores). ¿Les molesta que les hable de ciencia? ¡Le molesta la ciencia a esta gente! (Aplausos). Estoy hablando de ciencia, directamente. Así que cuando dicen que defienden la genética del animal, lo que realmente defienden no es patrimonio cultural ni natural, sino un producto diseñado para el sufrimiento. Si de verdad quisieran conservar la raza, podrían hacerlo en dehesas y espacios naturales. (Rumores.-Un señor diputado pronuncia palabras que no se perciben).»