Nahuel González LópezSumar
Diputado
«¡Cómo les duele que ataquen su falsa españolidad! Como iba diciendo, si de verdad quisieran conservar la raza, podrían hacerlo en dehesas y en espacios naturales, sin tortura, sin estoque y sin sangre. Pero no se trata de conservar animales; se trata de conservar privilegios, símbolos y negocios. La ciencia no deja lugar a dudas, aunque les duela. (Aplausos). Los toros tienen un sistema nervioso sensible al dolor y al estrés, igual que cualquier otro mamífero. Durante la lidia sus niveles de cortisol y adrenalina alcanzan valores máximos, y eso es sufrimiento, medido, documentado y comprobado. Por eso, la Asociación Mundial de Veterinarios -que no creo que sea bolchevique- y el Comité Científico de la Unión Europea lo han dicho sin ambigüedades: la tauromaquia es incompatible con el bienestar animal. Señorías, miren esta imagen (muestra una imagen de un toro postrado en el suelo con banderillas y un estoque clavados), aunque a ustedes les excite, una imagen de un toro desangrándose mientras una plaza entera lo celebra entre risas. ¿De verdad eso es lo que queremos enseñar a nuestros hijos? ¿De verdad eso es lo que quieren llamar 'cultura nacional'? (Hace el signo de comillas con los dedos). ¿De verdad creen que clavar una espada hasta reventar un pulmón es arte? ¿Que la sangre es folclore? ¿Que la violencia es identidad? ¿Pregunto con ironía? Sí, pero también con esperanza, porque, aunque muchos aquí prefieren mirar hacia otro lado, este país está cambiando y hoy una mayoría social rechaza la tauromaquia. Y no por moda, sino por evolución ética y moral. De esa mayoría, la gente que ha traído hasta aquí esta ILP de forma desinteresada es lo más bonito que tiene nuestra patria. Porque esta ILP es Yasmina empaquetando los pliegos junto a su padre, con una mirada cómplice. Es Jaime poniendo su local para que nadie se quede sin firmar. Son Marta o Francisco aguantando insultos por decir que torturar toros no es cultura. Es Emi, de un pueblo taurino, enfrentándose a toda su gente por amor a los animales. Son José y Laura recogiendo apoyos en un festival bajo el sol de la Mancha, mientras todos bailan a su alrededor. Es Aina, golpeada y pateada en una plaza de Tarragona por defender la vida. Es Cristina, que no pudo contener las lágrimas al conocer la cifra final y luego se fundió en un abrazo precioso con el resto. Esa es la gente que ha traído hoy esta propuesta aquí. La gente que da su vida por quienes no tienen voz, que son los animales. (Aplausos). Y ustedes no entienden nada. ¿Qué van a entender si cuando se juntan en sus reservados -entre puros y coñac, entre nostalgias de Calamaros, Osbornes o Juan Carlos I- no hablan de la gente ni del futuro ni del país que viene? Hablan del pasado con nostalgia, del gris, que tanto les gusta; de un pasado que ya no existe ni va a existir nunca más. Hablan de repartirse el pastel, de que todo se quede en casa. Pero nosotros y nosotras no; nosotros hablamos de futuro, de una patria mejor, de los trabajadores, del color de la vida, del amor a los animales y a la gente. Y este Congreso existe para servir al pueblo, y no a las tradiciones que justifican el sufrimiento.»
Fragmento 1 de 3 de esta intervención.