María Soledad Cruz-Guzmán GarcíaPP
Diputada
«Señorías, por mucha censura que hagan no van a despojar a la tauromaquia del valor de patrimonio inmaterial que tiene. Por eso, señorías del Grupo Socialista, les animamos a que nos apoyen en nuestra inclusión como patrimonio inmaterial de la UNESCO, a ver qué votan cuando lo presentemos. Si nuestro ministro de Cultura no quiere defender nuestro patrimonio, entonces díganme, señorías, para qué existe ese Ministerio de Cultura. Esta censura de los grupos animalistas también ha llegado a los Parlamentos de Francia y de Portugal, y en ese trámite cesó en seco. Ambas cámaras dijeron no a cancelar su propia historia y su cultura. Esperemos, señorías del Grupo Socialista, que ustedes hoy hagan lo mismo, porque son capaces de cambiar de opinión en tan solo unos minutos. Esta propuesta es el colofón de las políticas del Gobierno y no podemos quedarnos callados ante este atropello. En Andalucía hemos tenido que desarrollar la primera estrategia de protección de la tauromaquia ante los desvaríos del ministro Urtasun y del presidente Sánchez. Señorías del PSOE, señora Montero, ¿con qué cara se va a presentar usted en las elecciones de Andalucía? ¿Cómo va a poner un pie en Beas de Segura, en Málaga, en Cazalla de la Sierra o en Jaén? Votar a favor de esta proposición es firmar su desconexión definitiva con el pueblo andaluz. El balón, efectivamente, se encuentra en el Partido Socialista. No caigan en el macartismo cultural del señor Urtasun, porque su trinchera política no es progreso. Señorías socialistas, les recordamos que han votado en el Congreso que no se restaure el Premio Nacional de Tauromaquia, han dejado que el ministro Urtasun sacara la tauromaquia del bono joven cultural. Aclárense. No es que el partido no sea el mismo que el de antes, aquel de Indalecio, el de Felipe, el de Carmen Calvo o el de Eneko con su sesuda reflexión sobre la tauromaquia y la izquierda, es que se doblegan continuamente a las exigencias de sus socios para aguantar unos días más en la Moncloa. ¡Pero qué agonía!»
Fragmento 4 de 5 de esta intervención.