Etna Estrems FayosERC
Diputada
«Moltes gràcies. Gracias, presidente. Hay tráfico, parece que no hay mucho interés por el tema de la vivienda. Al hablar de vivienda no solo hablamos de metros cuadrados y ladrillos, sino de vida, de sueños, de futuro. Tener un techo es la base para construir el proyecto de una vida digna, la base sobre la que se podrá formar una familia y pagar el alquiler al final del mes o de que cuando te jubiles no tengas que elegir entre pagar el piso o la calefacción. La vivienda es mucho más que una mercancía, es un punto de partida para poder vivir con libertad. Sin casa no hay proyecto vital, no hay nada; no hay presente y no hay futuro. Hoy, por desgracia, eso está en riesgo; el mercado de la vivienda está descontrolado porque demasiada gente ha hecho de la vivienda un casino, una manera de hacerse rico. Solo hay que ver los datos. En Barcelona o Gerona, una familia trabajadora destina casi el 40 % de su sueldo a pagar el alquiler y un porcentaje muy alto de jóvenes destina su sueldo a pagar el piso. Esa es la realidad actual, y es ahora mismo, creemos, la emergencia social más importante de nuestros tiempos. Y, ante las emergencias, hay que actuar con medidas valientes y sin apelar a la empatía con los rentistas o a la complicidad de aquellos que se alimentan de los alquileres mientras juegan con la vida de la gente por pura avaricia. Por eso, Esquerra Republicana trae esta iniciativa con un único objetivo: que la vivienda sea para vivir, no para especular; especular con el techo de la gente no debe salir gratis, de hecho tiene que ser muy difícil y salir muy caro. Cuando hablamos de intervenir el mercado queremos decir precisamente eso: que aquellos que quieren hacer negocio con tus posibilidades de tener un techo tengan que pagar millonadas y que con ese dinero el Estado y las comunidades puedan intervenir más por lo público y por la vivienda asequible. Para eso solo hay una vía, lo hemos dicho alguna vez: poner impuestos a los especuladores. Poner los recursos al servicio de la gente que trabaja sin descanso para pagar la hipoteca o el alquiler, desde el joven que quiere emanciparse de sus padres hasta quien ha pagado toda la vida y cuando se jubila cobra el salario mínimo interprofesional. Lo que queremos es que la vivienda responda a las necesidades de la gente y no solo a los deseos de unos pocos que se quieren hacer ricos.»
Fragmento 3 de 5 de esta intervención.