Agustín Santos MaraverSumar
Diputado
«Esa contradicción, con todo lo que supone, implica un elemento que hoy hemos escuchado repetidamente. ¿Cuál es ese elemento? Que todo el Tratado de Utrecht está pensando en las dinastías monárquicas, en los Estados absolutos de la época, y no en los súbditos sino en los territorios. Es como si hoy BlackRock coge un edificio, echa a todos los ocupantes y lleva a juicio al último porque lo que quiere es el edificio, y no los ocupantes que pagan renta. Algo parecido es lo que ocurría en el tipo de tratados europeos que se firmaron en el siglo XVIII entre los Estados absolutistas. Bien, los que han defendido esta línea, los que defienden esta lógica, los que aseguran que la soberanía española, a pesar de haberla cedido en 1713, es un problema de humillación nacional y que, por lo tanto, hay que recuperarla como sea, hicieron veintitrés asedios contra Gibraltar en el siglo XVIII. Llevaron una política sistemática de acoso. Se cerró y se bloqueó Gibraltar por la costa y se colaboró con la monarquía británica en hacer que esta situación recayera sobre los habitantes del Campo de Gibraltar, descendientes de la población expulsada de Gibraltar, y sobre la nueva población que había llegado hasta allí.»
Fragmento 6 de 9 de esta intervención.