29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

Carlos Flores JuberíasVox

Diputado

«En primer lugar, falta usted a la verdad. Su gabinete telefoneó a este portavoz el 12 de junio de este año a las 09:55 horas para invitarle a una comparecencia suya el 13 de junio, viernes por la mañana, es decir, veinticinco horas más tarde. Se daba la circunstancia de que este portavoz y los de los otros dos principales grupos de la Cámara estaban en un viaje oficial en Helsinki y aterrizaron pasadas las 00:00 horas. Se daba la circunstancia de que el 2 de julio este grupo formalizó una solicitud de comparecencia. Por tanto, sí, con veinticuatro horas de antelación nos parece un poquito demasiado poco, y con 119 días de retraso nos parece un poquito demasiado. Lámenos raros, pero así son las cosas. (Aplausos). Y tampoco intente engañarnos con lo siguiente. Varios portavoces y yo mismo le hemos recriminado que venga usted aquí sin el texto del acuerdo a instar un debate en el que los parlamentarios de la oposición estamos a ciegas. Usted ha dicho varias veces: tampoco lo tienen los diputados británicos ni los eurodiputados. Termine la frase. ¿Lo tiene usted? No lo tienen los diputados de la Cámara de los Comunes, no lo tenemos los diputados de este Congreso, pero ¿lo tiene usted? (Varios señores diputados: ¡Muy bien!). Yo diría que sí, porque usted nos ha contado muchas más cosas de las que aparecen en el simple folio de la declaración conjunta de 11 de junio de este año. (Aplausos). Ha venido usted teniendo en su poder un documento de importancia tan capital como el acuerdo entre la Unión Europea y el Reino Unido sobre Gibraltar, en cualquiera de sus estadios de elaboración -definitivo, borrador, a mano-, me da lo mismo. Ha venido usted a esta Cámara teniendo ese documento y ocultándoselo a la oposición. Usted tiene que aprender algo sobre cortesía parlamentaria y mucho más sobre control parlamentario, señor ministro. (Aplausos). Dicho lo cual, mientras hay vida y esperanza, y hasta que ese documento no haya sido firmado, aún cabrá la posibilidad de mejorarlo. Le concederé -aunque no debería- el beneficio de la duda, y admitiré que, mientras que no esté rubricado, aún se podrán introducir mejoras. Hágalo, intente hacerlo. Elabore un plan de reindustrialización para la comarca del Campo de Gibraltar al objeto de mejorar la calidad de vida de los españoles de esas tierras y de asegurarse de que dejen de ser la colonia económica del peñón que ahora son. Apoye al sector pesquero español, en especial a los pescadores afectados por el repostaje de los cargueros en las costas españolas frente a la colonia británica (aplausos), póngase de su lado cuando sufren el acoso de los buques gibraltareños. Ponga a los trabajadores transfronterizos en el centro de sus políticas, asegurándose de que sus condiciones de trabajo y jubilación sean como mínimo idénticas a las de los ciudadanos británicos. Ponga en marcha medidas enérgicas de lucha contra el blanqueo de capitales, el contrabando y demás actividades delictivas que se originan en la colonia y que afectan negativamente a los intereses de España; de forma muy específica, la propuesta de sacar a Gibraltar de la lista de jurisdicciones con alto riesgo de blanqueo y financiación del terrorismo. Asegúrese de que los residentes gibraltareños no salgan del punto de mira de nuestra agencia tributaria y de nuestras fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, y de que la supresión de la verja no se convierta en el coladero necesario para que unos pocos privilegiados disfruten en España de la sanidad, la educación, la seguridad y las infraestructuras que todos costeamos al precio de pagar en Gibraltar unos tributos que a nadie benefician. Ponga todos los medios a su alcance para detener los proyectos de adquisición territorial emprendidos por Gibraltar, que no solo violan la legalidad internacional y alteran el equilibrio ecológico de la zona, sino que están llamados a agravar todavía más los desequilibrios entre la roca y su entorno, detrayendo recursos y privando de oportunidades al inaplazable desarrollo del Campo de Gibraltar. Y, sobre todo, vuelva a colocar la recuperación de nuestra soberanía sobre el peñón en lo más alto de nuestra agenda internacional y no secunde una sola medida que pueda entenderse en detrimento de ese objetivo, y no ceje en la recuperación del control efectivo de España sobre sus aguas territoriales. Señor ministro, señor Ruiz Boix, cuando Javier Ortega Smith se trajo de Gibraltar un pedazo de una escollera, hizo más por devolver el peñón a la soberanía española de lo que usted ha hecho durante el tiempo que lleva como ministro. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).»

Fragmento 2 de 2 de esta intervención.

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