Jordi Salvador i DuchERC
Diputado
«En segundo lugar, no obliga a las empresas -y eso no funciona así, por eso funciona el derecho al trabajo-; no obliga a las empresas a nada. Habla de flexibilidad y cuando yo oigo hablar de flexibilidad empiezo a temblar porque sé a qué se refiere, y de un banco de horas que no termina de concretar, pero solo si hay acuerdo. Si la empresa no quiere, nada cambia. Eso no es garantizar un derecho. La conciliación no puede depender de la buena voluntad de cada patrón. Necesitamos derechos exigibles, derecho a adaptar la jornada por cuidados, a la desconexión y sanciones si se deniegan sin causa. A esto no se hace referencia en ningún momento en esta propuesta de ley. Sin obligaciones claras, esta propuesta no garantiza nada. En tercer lugar, retroceden en corresponsabilidad. Quieren quitar la obligación de que las seis primeras semanas después del nacimiento las hagan los dos progenitores a la vez. ¿Saben qué pasa cuando no es así? Ella se queda en casa y él vuelve a trabajar. Si queremos padres implicados y madres protegidas, necesitamos igualdad de permisos intransferibles, bien pagados y con una parte simultánea de obligatoriedad. La ley del PP no asegura que los hombres hagan uso de su permiso ni obliga a las mujeres a volver a pesar de las penalizaciones. Y otra cuestión: la precariedad no se arregla con parches fiscales. Muchos trabajos no remunerados los asumen las mujeres y eso no se soluciona con esta proposición de ley. Sin servicios públicos que liberen tiempo de escuela, de actividades extraescolares, universales, pagadas por todo el mundo, etcétera, esto no se puede garantizar. Esta ley no habla de derecho salarial, no blinda el retorno después de la maternidad, no cambian los roles de siempre, da dinero, pero no da tiempo. Y lo que necesitan las familias es tiempo para poder hacerlo.»
Fragmento 5 de 6 de esta intervención.