Aurora Nacarino-Brabo JiménezPP
Diputada
«No tener presupuestos es mucho más que un problema económico, es un problema democrático o, dicho de otro modo, la diferencia entre un plan quinquenal y una economía libre es de soberanía. Lo sabían bien los liberales que guiaron la independencia de Estados Unidos y que dijeron: si no me das derechos de representación, yo no pago tributos. Así funciona la democracia, el Parlamento vota, los ciudadanos mandan, pero eso casa mal con la vocación de un Gobierno sin límites; le molestan los límites parlamentarios y también los de los organismos de control. La AIReF ha dicho que cuando trata de evaluar la gestión económica del Ejecutivo va -y cito- a ciegas. Se presentaron como el Gobierno más limpio y más transparente de la democracia, y el gran apagón se ha convertido en su mejor metáfora. Somos tan transparentes, han dicho en el PSOE, que hasta nuestros sobres son transparentes. Díganme, ¿de qué cabeza salió esa genialidad de la comunicación política? (Aplausos). Señorías, lo que se les transparenta son las vergüenzas, pero los límites que menos les gustan son, por supuesto, los que marca el Poder Judicial. Cuando un juez abrió una causa contra una persona cercana a Sánchez, se dijo que aquel juez era un prevaricador; cuando fueron varios jueces, varias causas y varios los encausados, cuando aparecieron encausados en el Gobierno, en el partido y en la familia del presidente, cuando se vio que estaban por todas partes, hubo que adecuar el tamaño de la descalificación al tamaño del escándalo: era una conspiración judicial. A mí mis padres nunca me compraron la excusa de que el profesor me tenía manía, pero, por alguna razón, los socios de Sánchez sí le compran que los jueces le tienen manía a él. Allá ustedes, señorías, pero quien se traga el engrudo ese del delirio persecutorio estaría mejor tumbado en un diván que sentado en un escaño. (Aplausos).»
Fragmento 3 de 5 de esta intervención.