Diputado
«Gracias, señor presidente. Buenos días, señora ministra. Algunos tenemos la sensación de estar viviendo un continuo déjà vu en esta Cámara, un eterno día de la marmota que comienza, como siempre, con promesas rimbombantes y declaraciones pomposas -la legislatura de la vivienda, el quinto pilar del estado del bienestar, cambio histórico de paradigma, el plan más ambicioso de la democracia- y que termina también, como todos los días de la marmota, como siempre, con imágenes descarnadas: castings inmobiliarios, parejas embutidas en pisos compartidos, cuarentones durmiendo en la vieja litera de casa de sus padres, semisótanos a precios de mansión y niños que no nacen ni nacerán. Y así una y otra vez, discurso tras discurso, debate tras debate. Y es que entre su discurso y la realidad hay un trecho insalvable, un océano en el que se ahoga la clase media, en el que naufragan los sueños y necesidades de las familias y donde marcha errante y errática una juventud sin casa, sin esperanza, sin estabilidad y también sin paciencia.»
Fragmento 1 de 7 de esta intervención.