Carlos Hernández QueroVox
Diputado
«Para poder huir de los vicios de esta figura, hay una fórmula maravillosa que en España ha funcionado: la vivienda protegida en propiedad. Ya sé que hay muchos a los que les puede aterrar esto de que las familias sean autosuficientes y autónomas ante los bandazos económicos y políticos, pero en el documento, en una adenda, en una esquinita, aparecen ayudas de 30 000 euros para alquiler con opción a compra. ¿Pero opción a compra de qué? De nuevo, estamos ante el mismo problema de antes, de lo físico y de lo metafísico. Las viviendas de las que hablan no existen, no existen. Es como regalar billetes de avión, pero no tenemos aviones; como comprarle a tu hijo el mando de la Playstation, pero no le compras la Playstation; o como una boda sin novios. Es una auténtica crueldad, una broma de mal gusto. (Aplausos). ¿Para quién va a ser este parque? Suponiendo que ustedes obran el milagro y se ponen manos a la obra, ¿para quién va a ser? ¿Se puede garantizar que va a ser para españoles? Porque este Gobierno se ha dedicado a importar a vulnerables de todo el mundo y sería ya el colmo de la guasa que los españoles sin casa y sin futuro, precarizados, desvalijados y saqueados, fueran a pagar con sus impuestos las casas a los recién llegados, a sus invitados. Porque ya me dirá usted para qué servirá ese fantasioso y fantasmagórico parque de vivienda social si no es para dar respuesta a las necesidades de los Martínez y de los García, y de nadie más. De los Martínez y de los García, que no pueden seguir más tiempo siendo los primeros en la fila de pagar y los últimos en la cola de recibir, siendo los eternos descartados y maltratados de este sistema.»
Fragmento 5 de 7 de esta intervención.