Gerardo Pisarello PradosSumar
Diputado
«Frente a eso, ministra, me parece que aquí viene la cuestión de la valentía porque, para que el precio de los alquileres baje, las únicas soluciones que funcionas son las antiespeculativas. Por eso nosotros les decimos: los contratos ya los pasamos de tres a cinco años y fue un gran cambio; pues lleguemos a diez para que la gente pueda vivir tranquila en su casa y sepa que la puede decorar, arreglar y cuidar porque nadie la va a echar fuera de ese piso. Eso es una cosa importante. ¿Queremos que haya más gente que sea propietaria por primera vez? Prohibamos las compras especulativas: que no puedan comprar lo que quieren especular para que pueda comprar una pareja joven que tendrá su primera vivienda. Es decir, que no nos quitamos, me parece, ese tema de encima. Entiendo el debate y entiendo la duda hamletiana que puede tener el Partido Socialista frente a esto, porque dice: Si yo miro hacia la izquierda, no sé si Junts, el Partido Nacionalista Vasco... Y, desgraciadamente, también el partido inmobiliario financiero, porque, cuando comenzó la presión para que bajasen los precios del alquiler, el partido inmobiliario financiero creó espacios como ASVAL y muchos exfuncionarios del Partido Socialista y algunos alcaldes de Barcelona, como Joan Clos, se pasaron a ASVAL para hacer de lobistas de ese partido inmobiliario financiero. Y eso es, ministra, lo que creo que no podemos hacer. Hay que tomar partido y, sí, claro que hay que negociar. A mí me tocó, siendo primer teniente de alcalde en Barcelona, trabajar con cooperativas y con entidades con ánimo de lucro pero limitado; no que quisieran forrarse de cualquier manera, para entendernos. Por tanto, eso lo sé. Pero el eje de nuestra política de vivienda tiene que estar sobre la gente trabajadora; sobre los sindicatos, como el Sindicato de Inquilinas; sobre la Plataforma de Afectados por la Hipoteca... Quiero muchísimo a mi amigo Ignasi Conesa, pero nosotros no podemos gobernar para todos. ¡No se puede para todos! Es o para la gran mayoría social o para el 1 % que está dispuesto a cualquier cosa en caso de que alguien le quiera poner límites. Viena es Viena porque, efectivamente, hace cien años fue la Viena Roja, porque miles de trabajadores y de trabajadoras en Viena dijeron: Hay que ponerle un bozal al poder de los rentistas para que la vivienda sea un derecho y no una mercancía. (Aplausos). Y lo mismo pasó en Francia, lo mismo pasó en Holanda y lo mismo pasó en todos los sitios donde se consiguieron esos avances. Por lo tanto, ministra, sí, vamos en una línea en la que coincidimos, pero necesitamos esa valentía para que no nos pasen por encima las cosas.»
Fragmento 3 de 4 de esta intervención.