29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

Francisco Sierra CaballeroSumar

Diputado

«Gracias, presidente. Señorías, quisiera empezar mi intervención felicitando al servicio de Taquigrafía, a los profesionales que hacen posible el principio publicístico de la democracia: ya saben, luz y taquígrafos, y no solo porque hacen un trabajo excelente, sino porque en los últimos tiempos de algarabía y rectificación de las transmisiones de actas por insultos y mala praxis de los diputados ultramontanos, su trabajo es especialmente más difícil de lo habitual. Así que muchas gracias por los servicios prestados. (Aplausos). Señor Gil Lázaro, mejor juramento, Dios, patria y plus ultra. En fin, sin comentarios. La obligación de dar publicidad es el alfa y omega de la democracia. El pasado 16 de enero se inició la consulta para el I Plan de Parlamento Abierto centrado en cuatro ejes. Tres de ellos conciernen a esta reforma del Reglamento: Uno, transparencia y acceso a la información para mejorar los procesos y decisiones del Congreso desde el punto de vista de la ciudadanía; dos, integridad y rendición de cuentas, procurando el cumplimiento total de las normas de las que nos hemos dotado y que los diputados de las derechas -por cierto, quizá por eso la enmienda a la totalidad- no suelen cumplir; y, tres, la auditoría de la calidad democrática mediante la huella legislativa, que permite la fiscalización de la sociedad civil. En definitiva, estamos hablando de modernización y adecuación de esta Cámara a los tiempos de la era de la información, una demanda expresada por la Alianza por la Calidad Democrática y el Estado Abierto y también por la coalición Ampliando Democracia, que las medidas urgentes para la regeneración democrática demandaron: primero, reforzar el mecanismo de lucha contra la corrupción, en línea con las propuestas que presentó Izquierda Unida de acuerdo con las exigencias del Grupo GRECO contra los delitos de cuello blanco; segundo, blindar el derecho de acceso a la información y, tercero, la reforma del Reglamento del Congreso, un primer paso en esta dirección. En un tiempo de bulos y desinformación, en un mundo donde en todos los niveles se generaliza la razón cínica, atender a las prácticas que se acompañan a los discursos se torna urgente, más aún cuando se observa una premeditada política de opio entontecedor, contrario siempre a la frónesis, contrario a la contemplación del bien como forma de conducta, conocimiento y acción moral. Parece ser que VOX, a tenor del escrito, es más de pedagogía del escombro, más bien de la lógica del lanzallamas, borrar todas las huellas legislativas, borrar todos los restos, borrar los cadáveres, pero no van a poder. La democracia justamente se impone siempre a cierta lógica del secretismo, lo quieran o no sus señorías. (Aplausos). Vindicamos por ello coherencia con el sistema político que rige el dominio público en democracia a partir del cuidado de las formas. Sabemos que la libertad política resulta sin duda de la situación y del contexto histórico; si se adultera, la libertad es inmediatamente socavada. Por ello, necesitamos más democracia y normas sancionadoras frente a los abusos de hecho, responsabilidad y sanción, como garantía contra los liberticidas que minan la confianza de la población. Se trata, en fin, de decir lo que se hace, de hacer lo que se dice y de cultivar el principio de diálogo público -subrayo, público-, como nos legó Julio Anguita, con coherencia y rigor, con método. Decía el bueno de Juan de Mairena que el problema de España es la fragilidad de la cultura oficial. Por ello, precisamos fortalecer esta institución ante aquellos que están enrocados en la lógica destituyente. (La señora presidenta ocupa la Presidencia).»

Fragmento 1 de 4 de esta intervención.

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