Francisco Sierra CaballeroSumar
Diputado
«Además, en tercer lugar, más allá de sus fines de la escuela austríaca, contraria a la democracia, estas son exigencias de la Unión Europea y recomendaciones de la OCDE. Si resulta que son incapaces de declarar su patrimonio y bienes como servidores públicos, quizás sería necesario, antes de 2027, hacer otra reforma del Reglamento para que vuelvan a repasar la cartilla Rubio, a ver si aprenden a juntar palabras con algo de concordancia y de veracidad. En cuarto lugar, la estulticia es el arte de la avaricia, pero la teología política de la imbecilidad no se sostiene en el tiempo. La verdad del ser humano la sentenció Juan de Mairena en la tontería inagotable y, en algunos casos, como la derecha ultramontana ha demostrado hoy, es agotadora. (Aplausos). Pero, señorías de la ilustración oscura, la mayoría del Congreso sabemos que no es posible la democracia deliberativa sin dominio público y el debido respeto o cuidado del ámbito de lo común, más aún considerando el eco de esta Cámara en la calle. Para ello es preciso reforzar la Oficina de Conflictos de Intereses, hacer efectivo el acceso ciudadano a los informes, que en lo sucesivo deberán ser públicos, universales y gratuitos, y fortalecer la iniciativa legislativa popular.»
Fragmento 3 de 4 de esta intervención.