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29N · faltan 24 días

Etna Estrems FayosERC

Diputada

«Pero, miren, nosotros sí hemos hablado con la Asociación de Celíacos de Cataluña, los hemos escuchado; de hecho, fue una de las primeras cosas que hice como diputada cuando entré en este Parlamento, y hemos aprendido cosas de ellos. Lo que presentan ustedes aquí nos parece bastante un papel mojado que no sirve de mucho y, de hecho, incluso puede resultar decepcionante y da una cierta risa. La celiaquía, en cualquier caso, como decían los compañeros de otros grupos, no es una cuestión menor. Es una enfermedad crónica, autoinmune, que afecta aproximadamente al 2 % de la población y el tratamiento no es un medicamento; no es un medicamento ni caro ni barato. Es una alimentación que, además, no paga el sistema sanitario. Los celíacos, las personas celíacas, son los únicos enfermos que pagan sus cuotas a la Seguridad Social y que, además, deben pagar su tratamiento sin ningún tipo de bonificación de la Seguridad Social. Hay una media calculada de unos 1000 euros al año de sobrecoste en alimentación por persona celíaca y hay ejemplos muy concretos. Una barra de pan sin gluten cuesta el doble que una barra de pan con gluten, y un paquete de galletas, cinco veces más; un plato de pasta sin gluten puede costar cuatro veces más, y todo ello no es opcional. Como bien se ha dicho ya en esta tribuna, una persona celíaca no puede decidir comer hoy distinto para que les salga más barato porque esto le comporta unos daños reales y graves problemas a su salud. Y ahí es donde radica la debilidad de la propuesta del Partido Popular. Una reducción fiscal de 600 euros anuales puede parecer generoso, pero en realidad no llega a la cobertura del sobrecoste que tiene el tratamiento de una persona celíaca, que es justamente su alimentación, y todavía menos resuelve otros problemas que el colectivo sí pide.»

Fragmento 6 de 8 de esta intervención.

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