Txema Guijarro GarcíaSumar
Diputado
«Por último, no quiero dejar de aprovechar esta oportunidad para avanzar en un debate que esta iniciativa toca de lleno y que pocas veces abordamos. Me refiero a la posibilidad de alcanzar mayores cotas de participación democrática gracias al rápido desarrollo de estas herramientas digitales. Por supuesto que estas ventajas deben afectar a los cargos municipales electos, la inmensa mayoría de los cuales no ejercen sus funciones de manera exclusiva, pero creemos que no se trata solo de mejorar nuestros mecanismos representativos. La propia revolución tecnológica que estamos viviendo hace ahora posibles medidas que resultaban absolutamente disparatadas hace muy pocas décadas. Como es sabido, el debate moderno sobre la democracia directa versus democracia representativa quedó rápidamente descartado ante los altísimos costos de gestión que esta primera presuponía. Salvo Rousseau y quizá Babeuf, ninguno de los grandes pensadores francófonos del siglo XVIII abordó seriamente esta posibilidad y, aun con todo, el ginebrino apenas fue más allá de alguna exhortación más o menos difusa. Seguramente entonces nadie podía imaginar la convocatoria de un ágora en el que cupieran millones de personas y no ya solo un puñado de ciudadanos privilegiados de una ciudad-estado como lo fue la Atenas del siglo V antes de Cristo y en la que tantos habían querido inspirarse. Hoy, señorías, esto ya no es así. El estado de la tecnología actual nos ofrece cada vez más la posibilidad de recurrir directamente al soberano, al pueblo, para tomar decisiones trascendentales sin tener que pasar por sus instancias de mediación política.»
Fragmento 3 de 4 de esta intervención.