Martina Velarde GómezPodemos
Diputada
«Dicen ustedes que hay desprotección y que hay fallos. Ustedes saben muy bien de desprotección y de fallos hacia las mujeres. Y dicen que no han funcionado las pulseras. Esto es absolutamente falso. Son ustedes la entidad del bulo. Ninguna pulsera ha fallado, ninguna víctima ha estado desprotegida. Señorías del Grupo Popular, las pulseras antimaltrato son eficaces, así hay que decirlo, y también salvan vidas. Prueba de ello es que ninguna mujer en uso de este sistema ha sido asesinada. El problema real -se lo voy a decir- es que se aprovechan muy poco, porque hay once mil disponibles y solo cuatro mil están en uso. ¿Y eso de quién es culpa, señorías? ¿De quién es culpa? Pues resulta que son los jueces quienes deciden, son los jueces quienes deciden si se imponen o no las pulseras antimaltrato en lugar de -habiendo tantas sin utilizar- facilitárselas a todas las víctimas posibles. Y la Fiscalía ya ha salido con una información oficial a decir que el fallo no fue el funcionamiento de las pulseras ni el control ni el alejamiento de los agresores, sino que el fallo fue la migración de datos del plan de transición de Telefónica a Vodafone. No obstante, los jueces y fiscales esperaron a tener los datos en los casos que lo necesitaban y continuaron con los juicios. Y es que, en 2023, acababa el contrato de Telefónica. Por eso, el antiguo equipo del Ministerio de Igualdad empezó a trabajar en 2022 en su renovación, introduciendo importantes cambios. Los dispositivos y el servicio tenían que ser actualizados -ustedes lo saben- y mejorados, pero de eso ustedes no hablan. Telefónica no aceptó esas mejoras y no se presentó al concurso que finalmente ganó Vodafone. Ojalá el CSIC hubiese desarrollado un dispositivo con tecnología española y ojalá también con una Telefónica pública (aplausos), pero, claro, es que ustedes lo han privatizado absolutamente todo y por eso no era posible. Sus bulos se cortan muy rapidito. Los dispositivos de antes empezaron con 2G, eran ladrillos inmensos, no tenían cobertura, solo podían alejarte de una persona y no de varias, y encima no detectaban -que ahora sí- la separación del agresor respecto al dispositivo.»
Fragmento 2 de 2 de esta intervención.