29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

Rocío Aguirre Gil de BiedmaVox

Diputada

«¿Le parece a usted que esto es proteger a las mujeres? ¿Le parece, señora ministra? Además, ustedes han aprobado un Pacto de Estado contra la Violencia de Género, apoyado por todos los grupos parlamentarios de este hemiciclo, menos nosotros, que es un absoluto y total fracaso porque ustedes se han gastado, desde 2017, 3000 millones de euros, y las muertes no han bajado. Para lo único que ha servido es para que ustedes se monten un negocio (aplausos) o, más bien, una industria con el dinero de los españoles y la inestimable ayuda del PP. (El señor vicepresidente, Rodríguez Gómez de Celis, ocupa la Presidencia). Su ministerio, en los dos años que lleva usted al frente, se ha gastado la friolera de 530 millones, en 2024, y tiene un presupuesto de 575 millones para 2025. Es decir, usted se ha gastado más de 1000 millones de euros de nuestro dinero en cosas tan útiles para proteger a las mujeres como la campaña 'Por huevos'. Como muestra de su total incapacidad para gestionar nada, tenemos lo que nos trae hoy aquí, que es su -según usted- medida estrella para defender a las mujeres: el sistema Cometa, que resulta que no funciona y usted no ha hecho nada para solucionarlo. Voy a explicarlo brevemente para que los españoles entiendan un poco qué es este sistema y cómo funciona. Cometa significa exactamente centro de control de medidas telemáticas de alejamiento. Desde una única sala -la sala Cometa- hacen un seguimiento telemático de las órdenes de alejamiento de los agresores sexuales, a través de unos dispositivos electrónicos y una plataforma de seguimiento. Increíblemente, este sistema está gestionado por el Ministerio de Igualdad y no por el de Interior. El sistema Cometa, como usted misma ha dicho, es una pieza decisiva del sistema integral de protección de las mujeres víctimas de violencia sexual. Comenzó a funcionar en 2009 y fue gestionado hasta 2023 por la empresa Telefónica, pero al llegar al ministerio la señora Montero -nombrada por Pedro Sánchez cuando todavía eran muy amiguitos- decidió que había que cambiar el sistema y licitar un nuevo contrato de dos años y medio -no sabemos muy bien por qué- al que Telefónica no se presentó -lo que también nos parece raro-. La única empresa que lo hizo fue la UTE formada por Vodafone y Securitas, que ganó el concurso por un importe total, señores, de 42 millones de euros. Con este nuevo sistema, la víctima recibe un dispositivo pulsera y un smartphone, y el agresor recibe un brazalete que se pone en el tobillo y otro smartphone. Todo ello supuestamente conectado con la plataforma de seguimiento que los controla por geolocalización. ¿Y qué pasa cuando la pulsera suena y avisa de que el agresor se ha saltado la orden de alejamiento y está cerca de ella? Pues increíblemente lo que pasa es que salta una alarma en el sistema Cometa; los de la sala Cometa llaman a la víctima para comprobar cómo está y seguidamente llaman a la Policía, que llama al agresor. Sí, llama al agresor para ver dónde está. Pero vamos a ver, ¿y si no coge el teléfono? ¿No estaba localizado por geolocalización? (Aplausos). ¿De verdad le parece a usted lógico este funcionamiento? ¿No sería más efectivo y rápido que la alarma saltara directamente a la Policía y que esta acudiera a proteger a la víctima? Porque lo que quieren las víctimas es que las vengan a rescatar, no que las atienda un supuesto psicólogo por teléfono; ellas quieren que vengan inmediatamente. (Aplausos). ¿Pero en qué cabeza cabe, señora ministra? ¿Le parece a usted normal esto? Está usted incapacitada para gobernar, porque en todos los países de Europa que utilizan estos dispositivos -y usted presume mucho de que nos copian y de que somos un ejemplo para ellos- estos están conectados directamente con la Policía en todos los casos, y en muchas ocasiones con los funcionarios de Justicia, que son los que deben saber si se han saltado la orden de alejamiento. Y, por supuesto, en todos los países que funciona un sistema parecido, este está gestionado por el Ministerio del Interior, la Policía o/y el Ministerio de Justicia. ¿Por qué gestiona su ministerio este sistema, señora ministra? ¿Me lo puede decir? ¿Por qué hay un ente intermedio, que tiene supuestamente 165 trabajadores, que no sabemos muy bien cuáles son sus cualificaciones ni qué formación tienen para estar ahí? ¿No vería usted lógico que lo gestionaran directamente la Policía y personas altamente cualificadas para proteger bien a las mujeres? No se lo debe parecer.»

Fragmento 2 de 7 de esta intervención.

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