María de la Cabeza Ruiz SolásVox
Diputada
«Yo les diré por qué: porque es lo más fácil, lo que menos compromiso requiere, porque es una propuesta que no supone ningún esfuerzo para el Gobierno ni el destino de un solo euro; pero, sobre todo, porque es una propuesta que nadie se atrevería a votar en contra. Porque, no nos engañemos, señorías del Grupo Socialista, ustedes ya no están en disposición de hacer mucho más. De hecho, ya no tienen la capacidad de hacer nada decente ni por España ni por los españoles. (Aplausos). Y no pueden hacer nada porque tienen ustedes las manos atadas, porque viven bajo el chantaje permanente de sus socios separatistas y nacionalistas, sometidos al capricho de sus pretensiones, sin presupuestos, con las inversiones congeladas, arrastrando a las comunidades autónomas en su huida desesperada hacia delante. Señorías, la realidad es que ya no hay iniciativa legislativa que puedan traer al Pleno sin miedo a ser derrotados. Cada votación se ha convertido en una misión imposible, en una nueva humillación. Y, todo, porque para obtener el poder que las urnas no les dieron optaron por pactar con el diablo. Pero el diablo no perdona y jamás se cansa de reclamar lo suyo (aplausos), así que ahora tienen que sobrevivir a golpe de decretazo, alimentándose a duras penas de pequeñas victorias en asuntos como este que nos traen hoy aquí solo porque tienen la certeza de que será aprobado y para que parezca que aún son capaces de seguir gobernando. Cuánta indignidad, señorías. Qué manera tan patética de aferrarse al poder, rodeados de corrupción y escándalos, y solo por la supervivencia personal de un líder al que le importa nada el daño que está haciendo a España; de un líder al que no le importa ceder cobardemente al chantaje solo porque sabe que si se convocan elecciones las va a perder, y que perderlas significa perder sus privilegios y enfrentarse a la justicia sin el escudo que el poder le brinda. No, ya no es gobernar lo que ustedes hacen, ya no es el bien común de los españoles lo que persiguen, ya no es España lo que les mueve; es solo seguir ahí, como sea, apuntalados los unos contra los otros, sostenidos y sometidos por el chantaje de un prófugo de la justicia que ni siquiera puede pisar suelo español, haciendo encaje de bolillos con las exigencias de unos y de otros y ganando tiempo a la desesperada con sus trucos y sus tratos. La verdad es que resulta patético ver cómo estiran ustedes el chicle de una legislatura más que agotada, mientras en la calle cada vez son menos los españoles que les apoyan.»
Fragmento 2 de 4 de esta intervención.