Aina Vidal SáezSumar
Diputada
«¿Saben qué? Lo que no se nombra no existe y, si no existe, no hay estudios ni tratamientos. Esto también lo vimos con la fibromialgia. El lenguaje genera realidades, también exclusiones y desprotección; genera políticas públicas o la ausencia de ellas. Tratar el cáncer como un tabú y hacer responsable a quien lo padece o con miedo es perjudicial para la salud de miles de hombres y mujeres de este país. Cada año hay cientos de avances científicos importantísimos, cientos. Pese a la falta de recursos, tenemos unos y unas profesionales extraordinarios. Puede que haya llegado el día de hablar sobre el cáncer desde la ciencia, la empatía, la inteligencia emocional y con humildad, señorías. El éxito no depende de tu actitud, depende de la ciencia y de la sanidad pública. El miedo es un instinto de supervivencia necesario y la estrategia frente a él debe ser colectiva, solidaria y creíble. Eso estaría bien. Cuando el miedo se convierte en una base de lenguaje, lo que transmitimos no es apoyo ni soluciones colectivas, es abandono y terror. Ese miedo se cuela en las conversaciones, en los titulares y en los silencios. Llamamos batalla a lo que en realidad es un tratamiento. Hablamos de ganar o de perder cuando nadie elige enfermar ni tampoco, evidentemente, morirse. Hablar de cáncer sin miedo significa madurar. Señorías, el lenguaje importa tanto tanto como una respuesta a tiempo. Creo que quien no lo ha vivido no se puede imaginar la tortura que supone la espera de un resultado, cómo se te hiela la sangre durante días y la falta de respiración. (Aplausos). Es imperdonable el dolor que el Gobierno de Moreno Bonilla ha causado a miles de mujeres en Andalucía, a las mujeres a las que dijeron que todo bien y meses después escuchaban la palabra metástasis o estadio 4. ¿Tienen idea de la diferencia que puede haber en la calidad de vida o la supervivencia en que te detecten a tiempo o sobrevivas a un factor 4? ¿Tienen la más mínima idea algunas de sus señorías?»
Fragmento 2 de 4 de esta intervención.