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29N · faltan 24 días

Marta Lois GonzálezSumar

Diputada

«Lo decimos con toda claridad: defendemos la idea abierta, inclusiva, la que atiende al conjunto y a la diversidad, esa idea que se ha ido abriendo camino, la que tiene futuro, la que define mejor nuestra historia. Es paradójico que la minoría de esta Cámara se nombre a sí misma constitucionalista, cuando es precisamente ese tipo de acciones que hoy vamos a aprobar lo mejor de nuestro proyecto constitucional. Se llaman constitucionalistas quienes han intentado derogar la ley del divorcio, quienes han votado en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo, contra la eutanasia, la ley trans y la reforma laboral, nada menos. Se llaman constitucionalistas los que se niegan a cumplir la Constitución en materia de memoria democrática o se declaran en rebeldía ante la primera ley de vivienda de nuestro país. ¿Pero qué constitucionalismo es ese? En SUMAR sabemos que el avance de la pluralidad territorial supone una condición de posibilidad de los avances sociales; van de la mano avances territoriales y avances sociales. Pero además de las ideas que hay a través de los argumentos pseudoconstitucionalistas de las fuerzas conservadoras, no deberíamos olvidar hoy que también tenemos que rebatir todos los argumentos. Voy a intentar repasarlos todos. Uno de ellos es la idea del castellano como lengua de entendimiento. Esta es una idea funcionalista del lenguaje, pone a las lenguas a competir. Es posible que un diputado vasco y una diputada galega o catalana hablen en castellano, hablen el idioma que comparten. Pero esta no es la única posibilidad, no es la única de las opciones. Está la posibilidad de que haya una diputada galega que hable catalán. Está la posibilidad de que haya una diputada o un diputado catalán que entienda euskera, aunque no lo pueda hablar. O existe la posibilidad de que alguien use una lengua en un contexto informal o de trabajo, pero en el púlpito, donde -?les recuerdo- no solamente hablamos a quienes aquí estamos representados, sino que hablamos al conjunto del país, quieren hacerlo en otra lengua. Y es posible también que, en ocasiones, lo haga también en castellano, desde aquí o desde su escaño. Hay muchas posibilidades. Lo importante, lo que ustedes parecen no entender, es que las lenguas, como los derechos, no compiten entre sí, que la posibilidad de hablar en una lengua no niega las otras. (Aplausos).»

Fragmento 4 de 7 de esta intervención.

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