José María Figaredo Álvarez-SalaVox
Diputado
«Sin embargo, la inversión en redes eléctricas de España, la adaptación que tendría que haberse llevado a cabo, está totalmente congelada. El Gobierno de Mariano Rajoy publicó la Ley 24/2013, que establece unos límites a la inversión que se puede llevar a cabo. Piénsenlo, un límite a la inversión que se puede llevar a cabo: no se puede invertir más de una determinada cantidad en la renovación y agilización de las redes eléctricas y de transporte en España. Desde entonces, desde el año 2013, el importe que anualmente se invierte en las redes de transporte de energía eléctrica de España está congelado. Piénsenlo ustedes. Doce años invirtiendo la misma cantidad en el transporte de redes eléctricas en un sistema que ha dado un giro de 180 grados. Es absolutamente absurdo. Así nos encontramos con auténticas paradojas que se producen en España, y es que, debido a la ineficiencia de este sistema eléctrico, hace pocos meses -creo que se acordarán ustedes-, se produjo en España un apagón inaudito en Occidente. Nunca, jamás, ningún país occidental había sufrido un apagón en el que la totalidad de los habitantes del país se quedasen sin acceso a la energía eléctrica. Esto sucedió en España. Pero es que en agosto de este año, España ha registrado un consumo eléctrico menor que el que se había producido en el año 2004. Es decir, el sistema está siendo incapaz de abastecer la energía que la industria necesita en España. Somos un cuello de botella, no podemos continuar con el desarrollo industrial en España porque somos incapaces de asegurar el suministro energético. La prueba de ello es que en los primeros meses del año 2025 el gas ha sido la primera fuente energética de España, la primera. En correlación con esto, los vertidos de energía eléctrica generada con energías fotovoltaicas y eólicas -es decir, aquellas que son más imprevisibles y que no se pueden adaptar a la demanda- han sido de un 17 %; es decir, el 17 % de la energía fotovoltaica o eólica que se ha generado en España ha tenido que ser vertida, no se ha podido aprovechar. Esto es simplemente porque las redes que tenemos a día de hoy en España no están adaptadas para una generación variable, para una generación que fluctúa a lo largo de las horas del día, para una generación que es incontrolable e impredecible, que depende de que el viento sople más o de que el sol brille más.»
Fragmento 2 de 3 de esta intervención.