Diputado
«Así pues, presentamos hoy un acuerdo histórico, que, como cualquier otro acuerdo histórico, tiene muchos nombres y apellidos, y es de justicia hoy recordar dos: el primero, en realidad, son muchos nombres, los nombres de los centenares de miles de personas, todos y todas trabajadores y trabajadoras llegados a Cataluña, al país valenciano, a Galiza o Euskal Herria hace cincuenta, sesenta o setenta años -?algunos, por ejemplo mis abuelos, con mucha menos información y formación de escuela privada que algunos de ustedes-, que entendieron y quisieron que sus hijos y sus nietos amasen y respetasen las tierras que pisaban, y qué mejor manera de hacerlo que a través de su cultura y su lengua. Voy a ser muy claro: yo hablo catalán gracias a mis abuelos, a mis abuelas, andaluces, exactamente igual que hablan hoy catalán niños y niñas de madres y padres pakistaníes, chinos, rumanos o marroquíes que han llegado a Cataluña. ¡Va por todos ellos! Y el segundo nombre es el de un amigo y un compañero, que hizo una lucha con las siglas de Esquerra Republicana detrás y con una soledad en ocasiones terrible. Y lo hizo para que llegara este día, para que se hablaran lenguas cooficiales más allá del castellano en esta tribuna; la última vez -?repito-, hace más de diez años, recordando a Guillem Agulló, entre las risas de la derecha, las mofas de la izquierda e, incluso, entre las burlas de grandes patriotas que hoy harán suya esta causa. ¡También va por él! Muchas gracias, Joan Tardà.»
Fragmento 7 de 11 de esta intervención.