Diputado
«Termino ya. Afrontemos de una vez la situación sin trampas y sin engaños. Usted perdió las elecciones y ganó una investidura con alianzas estrafalarias, pero hoy carece de mayoría en ambas Cámaras; no está en condiciones de garantizar la gobernación. Nosotros tampoco tenemos mayoría suficiente en el Congreso para formar un Gobierno. En ese trance solo hay dos respuestas: o se condena al país a dos años de parálisis o desgobierno, o se convocan elecciones generales. Al parecer, su vía es la primera, condenar al país a dos años de parálisis y desgobierno. La mía, desde luego, es la segunda, convocar elecciones. ¿Por qué? Porque cuando un Parlamento no puede sostener a un Gobierno ni legislar, la lógica democrática y el interés nacional exigen dar la palabra al pueblo para que elija un nuevo Parlamento. La responsabilidad de convocar elecciones es suya. En este caso, esa responsabilidad es también una obligación política, ética y moral. Si realmente está dispuesto a presentarse en las próximas elecciones, gánese la reelección en las urnas y hágalo cuanto antes. (La señora Vidal Sáez: ¡Valencia!-Rumores). Si también desatiende esta obligación, habrá completado el círculo de la indignidad. Lo que usted ofrece ya lo conocemos: mentiras, corrupción y deslealtad. Yo le aseguro que voy a ofrecer cosa distinta. ¿Por qué? Porque... (Rumores.-Varios señores diputados y diputadas: ¡Ya!) Yo comprendo que el Partido Socialista no se lo crea, porque viviendo en la corrupción, en las mentiras y en la deslealtad, no se lo cree. (Risas.-Aplausos). Lo que he ofrecido en mi vida política -y lo que sigo ofreciendo en mi vida política- es, primero, autonomía en las decisiones. (Risas.-Rumores.-La señora vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, Montero Cuadrado: Ya, ya); segundo, claridad en mis compromisos sin límite; tercero, respeto a las normas de la democracia parlamentaria -síganse riendo-, de la democracia parlamentaria. (Rumores); cuarto, lealtad institucional; quinto, limpieza y lucha contra la corrupción (continúan los rumores.-El señor De Olano Vela: ¡Muy bien!), igualdad de derechos y oportunidades y la credibilidad ante nuestros aliados y la comunidad internacional. Aunque se resista, su tiempo se ha acabado, señor Sánchez, y volverá a ser el momento de los españoles. Tienen mi palabra. Muchas gracias. (Varias señoras y señores diputados: ¡Muy bien! ¡Bravo!-Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, puestos en pie).»
Fragmento 5 de 5 de esta intervención.