29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

Santiago AbascalVox

Diputado

«Señorías, España tiene un Gobierno inundado de corrupción, chantajeado por prófugos de la justicia, ridículo en su actuación internacional y absolutamente indiferente ante el sufrimiento de los ciudadanos españoles. (Aplausos). España tiene un Gobierno cuyo único objetivo es evitar que Pedro Sánchez acabe en la cárcel. Y tiene un Gobierno que, para lograr eso, está dispuesto a pisotear la seguridad, la libertad y la prosperidad de los españoles. Esto que acabo de decir es, más o menos, el resumen de las explicaciones que tengo que dar en muchas ocasiones ante amigos, aliados y otros actores internacionales cuando me preguntan por la situación de nuestro país. (Un señor diputado: ¡Orbán!-Rumores). Y la verdad es que tengo que reconocerles que no les descubro prácticamente nada nuevo. Ellos ya lo saben todo. Ellos saben bien quién gobierna en España. Créanme que, a veces por diplomacia, hasta percibo que se aguantan la risa cuando oyen al marido de Begoña Gómez hablar de prevención de la corrupción. Igual que se aguantan la risa cuando escuchan hablar de transición verde -competitiva es ahora- al primer gobernante que ha conseguido un apagón total de su propio país. (Aplausos). Digo esto, señorías, ahora que vamos a hablar de las cumbres internacionales, para que seamos conscientes en esta Cámara de cuál es la imagen del Gobierno de nuestro país en el exterior. Esa imagen, como le suele suceder a los narcisos, es muy distinta de la que ellos se creen que proyectan. El señor Sánchez creyó durante mucho tiempo que podría alcanzar una pose de gran estadista y conseguir venderse como el gran adversario de Trump en Europa, como una especie de Obama de Pozuelo. Quizás soñaba con algún tipo de cargo internacional que le alejase de los juzgados de Plaza de Castilla. Me temo que no lo ha conseguido. Si en las conversaciones que mantengo con distintos líderes internacionales surge alguna comparación con el presidente del Gobierno, he de decirles que la que más se repite es la de Nicolás Maduro. Aunque, pensándolo bien, Maduro no se lucraba con los negocios de su suegro antes de convertirse en un tirano, conducía un autobús, algo mucho más decente, señorías. (Aplausos). Porque, señor Sánchez, de usted no se puede decir, como de las princesas, que no tenga pasado, y cuando lo explicas fuera, cuesta creerlo. También tiene futuro, un futuro judicial, sin ninguna duda. En cuanto a su presente, ya lo hemos visto esta mañana: un discurso soporífero, lleno de embustes, de maniqueísmos, de trampas, como los de sus héroes socialistas Chávez y Castro, y un discurso tan alejado de la realidad como lo está en este momento este Parlamento de la voluntad popular. Esa es la imagen que tiene Pedro Sánchez en el exterior y es muy importante entenderlo para afrontar este debate sobre los consejos europeos. Desde luego, yo no voy a decir que todos los líderes y mandatarios internacionales tengan una mala opinión de Pedro Sánchez; en absoluto. Hay muchos que, aunque también se sorprenden, con seguridad, de los escándalos de corrupción y las evidentes incapacidades de este Gobierno, seguro que aprecian en el señor Sánchez que es muy obediente y muy sumiso ante las agendas internacionales. En eso también es el número uno. (Aplausos). En determinados ambientes globalistas es verdad que esto le granjeará apoyos. A los promotores de esas agendas internacionales estoy convencido de que les resulta muy difícil encontrar un gobernante tan dispuesto y tan solícito para regalar la soberanía y la prosperidad de su propia patria. Ese es Pedro Sánchez. (Aplausos). Pero lo cierto, señorías, es que, de momento, este es el señor que representa a España en los foros internacionales para tratar temas como la guerra de Rusia, la Alianza Atlántica u Oriente Medio. Un segundo, señor Feijóo, para darle un consejo: no empiece a repartir ministerios y vicepresidencias como el 23 de julio. Aquello no salió bien. (Risas). Y ustedes no se rían tanto que acabarán desfilando en los juzgados. (Aplausos). Lo cierto, señorías, es que este Parlamento ha entregado los mandos de la nación a un narcisista sin escrúpulos, aupado por una flotilla de vagos y maleantes dirigida por unos terroristas y por unos yihadistas. (Aplausos).»

Fragmento 1 de 9 de esta intervención.

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