29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

Verónica Martínez BarberoSumar

Diputada

«Señorías, quienes lucharon y consiguieron que llegara la democracia a este país perseguían dos horizontes que iban irremediablemente juntos, el de la libertad y el de la igualdad social; aspiraban a una sociedad en la que ser libres significase vivir con dignidad, una sociedad en la que la cuna o el código postal no determinasen el futuro. Esta promesa, indisolublemente unida a la democracia, la están rompiendo hoy la especulación y el rentismo, pero también se está fracturando porque en los últimos cincuenta años no hemos conseguido cerrar una de las mayores heridas sociales de este país, la pobreza infantil. Un país rico como España no puede consentir que uno de cada tres niños esté en riesgo de exclusión social y de pobreza, es una vergüenza, es una traición a quienes trajeron la democracia a este país, es una deuda y una hipoteca para el futuro de nuestras niñas y niños. Por eso, necesitamos una prestación universal por crianza; un derecho ciudadano, un derecho para todas. En Europa son diecisiete los países que cuentan con una prestación universal por crianza y todos ellos tienen en común una cosa: tasas de pobreza infantil por debajo de la mitad de la tasa española, y eso a pesar de que la mayoría son países menos ricos que España, que somos la cuarta economía -lo decimos con orgullo- de la zona euro. Acabar con la pobreza infantil, igual que garantizar el acceso a la vivienda, es una cuestión de voluntad política, de las políticas públicas que se decide poner sobre la mesa, y esto, por supuesto, está completamente vinculado y atravesado por el modelo de país que queremos: uno con derechos o uno con privilegios para los de arriba y migajas de caridad para los de abajo. Nosotras queremos ampliar y mejorar los derechos de todas, por eso planteamos la prestación universal por crianza. Nuestro objetivo es crear una red de protección universal de ciudadanía, una prestación universal que no genere una mayor cantidad de burocracia ni sobrecargue los servicios sociales aún más y, sobre todo, que no exija tener que demostrar que se es pobre, que no exija tener que pedir caridad, sino solo que se cumpla un derecho: el de los niños y las niñas a una infancia sin pobreza. (Aplausos). Es muy probable que hoy nos vuelvan a decir que esto es muy difícil, que no hay mayoría en esta Cámara, etcétera. Somos las primeras en ser conscientes de las dificultades de esta legislatura. Somos conscientes del enorme esfuerzo, de la cantidad de horas de negociación que requiere sacar adelante cada norma, pero es que eso no nos amedrenta porque para eso fuimos elegidas, para eso vinimos, para hacer política, para negociar, negociar y negociar, para ensanchar los límites de lo previsible y de lo posible.»

Fragmento 8 de 13 de esta intervención.

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