29N · generales · dom 29 novfaltan 27 días

Alberto Catalán HiguerasUPN

Diputado

«Muchas gracias, señor presidente. Señorías, muy buenos días. Nosotros lo hemos dicho en otras ocasiones y lo reiteramos una vez más: no hemos venido aquí a dar clases de ética ni de comportamiento a nadie, pero tampoco a recibirlas. Eso, en ningún caso. Usted, señor presidente, hace unos días reprochaba el comportamiento de algunos representantes públicos y los calificaba de indecentes. ¡Usted, señor presidente, que llegó a la Presidencia del Gobierno y a la Presidencia del Gobierno de Navarra y que está gobernando nada más y nada menos que con los votos de los herederos políticos de ETA, hablando de indecencia! Indecente es seguir pactando con aquellos que no condenan los atentados de ETA, que tienen entre sus dirigentes a los terroristas y, además, los llevan en sus listas electorales. Indecente es comprometerse a no pactar con Bildu y luego convertirlos en sus socios prioritarios. Indecente es que se sigan celebrando actos de enaltecimiento de terroristas y su Gobierno, con su inacción, ampare dicha ignominia. Indecente es que ustedes entregaran el Ayuntamiento de Pamplona a Bildu para pagar su investidura y la de la señora Chivite. Indecente es que usted diese el pésame a Bildu por la muerte de un terrorista en la cárcel y sea incapaz de felicitar a María Corina Machado por el premio Nobel de la Paz. (Aplausos). Indecente es que ustedes llegaran al Gobierno a través de una moción de censura que se decía era para acabar con la corrupción y, finalmente, hayan caído en sus redes. Indecente es que el partido del que usted es máximo responsable tenga al secretario general en la cárcel por presunta presencia en una organización criminal y al anterior secretario de organización y a su asistente imputados por una presunta trama corrupta. Indecente es que fontaneros del Partido Socialista se dedicasen a chantajear a fiscales fundamentalmente para intentar condicionar la persecución de delitos. Indecente es, señor presidente, que se colonicen espuriamente instituciones y entidades públicas. Indecente es, señor presidente, que el fiscal general del Estado se siente en el banquillo de los acusados, no dimita y ustedes respalden semejante comportamiento indigno. Indecente es, señor presidente, que se critique y se desprecie a jueces y fiscales y que miembros de su Gobierno y de su partido se dediquen también a participar de este aquelarre. Indecente es que ustedes aprobasen una ley de amnistía que decían que era inconstitucional, que también modificasen el delito de malversación de fondos públicos y que derogasen el de sedición para pagar la compra de unos votos. Indecente es que ustedes aprobasen una ley que ha permitido que cientos y cientos de violadores salgan a la calle y que también haya muchos de entre esos cientos que hayan visto reducida su condena. Indecente es, señor presidente, que se coloque en sociedades públicas a mujeres de compañía de un ministro y que cobren sin trabajar. Indecente es, señor presidente del Gobierno, que ustedes digan que rechazan la prostitución y también manifiesten que son feministas por ser socialistas y luego tengan a puteros entre sus dirigentes. (Rumores). Indecente es, señor presidente, que muchos de los socios que todavía le quedan en el Gobierno sigan mirando para otro lado ante tanta perversión. Pero no tengan ninguna duda: esta inacción también les ha convertido en cómplices necesarios. Indecente es, señor presidente, que usted se aferre al poder sin tener mayoría parlamentaria para gobernar.»

Fragmento 1 de 2 de esta intervención.

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