Diputado
«Señor Sánchez, le voy a pedir a la señora Guardiola que le gane a un candidato -al suyo- pendiente de juicio oral por enchufar a su hermano. (Aplausos). Eso es lo que le voy a pedir a la señora Guardiola. La vida, señoría, va más allá de su ombligo; la vida es muy diferente. Si un trabajador no hace su trabajo, le despiden; si una empresa no presenta las cuentas, la sancionan; y si una familia no planifica sus gastos, se arruina. Usted lleva tres años sin presupuesto y ni siquiera contesta. Oiga, la gente trabaja y paga más por vivir peor, y ustedes suben impuestos, tapan la corrupción y se tapan unos a otros. Mire qué contento está uno de sus ministros. ¿Sabe por qué? Porque en su sumario no había prostitutas; solo había mordidas y mentiras. (Risas). Solo puede ser ministro alguien como él por tener un presidente como usted. (Aplausos). Señoría, la gente sostiene el país y ustedes se agarran a la silla. Hombre, si tanto interés tiene por su escaño, lléveselo, pero, por favor, deje a España vivir en paz. ¿A quién representa usted? ¿A los que trabajan, a los que pagan, a los que cumplen o a los que se han forrado aprovechando que son sus amigos? ¿Y para qué está usted aquí? ¿Para cubrirlos? ¿Para dictar sentencias? ¿O para protegerse usted? ¿En nombre de quién está? Porque cada día hay una mayoría de españoles que viven peor. ¿Usted cree que a los españoles les gusta que les mientan, que les roben y que encima se rían en su cara? Vamos a aclararlo. Si hay una mayoría en este Parlamento, demuéstrelo, cumpla la Constitución y traiga el presupuesto. Si no, es que no la tiene. Y si lo que tiene es mayoría en la calle, demuéstrelo, convoque elecciones y votemos. Muchas gracias, señorías. (Aplausos.-Varios señores diputados: ¡Muy bien!).»