Cayetana Álvarez de Toledo Peralta-RamosPP
Diputada
«Señor Urtasun, no sabe, no contesta. Aquella España solo merece que le den un agradecimiento por aliarse con los bravos transaztecas para derrocar a una tiranía que practicaba el canibalismo; por construir universidades en el páramo y hospitales en la selva; por ser el primer imperio en discutir su propia legitimidad; por promulgar leyes que reconocían derechos a los indígenas y prohibían la esclavitud; por promover el mestizaje, no la segregación, y por forjar, sí, la hispanidad, una impresionante comunidad cultural, lingüística y moral que incluye, por cierto, a la Escolanía de Montserrat, explíquelo en esa radio hispanófoba que ustedes controlan. Señor Urtasun, piénselo bien: si las culpas fueran colectivas, el que debería flagelarse es usted por los ochenta millones de muertos del comunismo -en los gulags, paredones y por hambrunas- y, ¡ojo!, por la violencia que su familia ideológica ha infligido a nuestra democracia. Le voy a dar un dato muy revelador en relación con los asesinatos políticos cometidos desde 1975: extrema derecha, 49, el último en el año 1982; extrema izquierda, 912. A estos últimos añada las 27 víctimas del GAL, imputables si acaso al Partido Socialista, al que usted sirve ahora, y los cientos de agresiones cometidas en nombre de la lucha antifascista, la última ha sido la paliza a un periodista de El Español. A él pídale también perdón.»
Fragmento 1 de 2 de esta intervención.