Gerardo Pisarello PradosSumar
Diputado
«Gràcies, presidenta. 'Escolta Sepharad: els homes no poden ser si no són lliures. Recorda sempre això, Sepharad. Fes que siguin segurs els ponts del diàleg i mira de comprendre i estimar les raons i les parles diverses dels teus fills.' 'Escucha, Sepharad: los hombres no pueden ser si no son libres. Recuerda siempre esto, Sepharad. Haz que sean seguros los puentes del diálogo e intenta comprender y amar las razones y las diversas hablas de tus hijos'. Comienzo esta intervención, señorías, evocando algunas de las palabras utilizadas el pasado 17 de agosto por la presidenta, Francina Armengol, de Salvador Espriu y lo hago porque, señor Sémper, también es la lengua de mis hijos, es la lengua por la cual ha luchado mucha gente en Cataluña para que se puede hablar con normalidad en una Cámara como esta. Y también quiero decirle que a mí también me pasa, en mi caso como migrante, que la lengua catalana me ayudó a construir afectos, a desempeñar, mejor mi trabajo y también a participar activamente -?como puede verse hoy- en los asuntos públicos y comunes, y nada de eso ha ido en detrimento del apego por mi lengua materna, que es la de mis abuelos andaluces, ni de mi entusiasmo por otros idiomas. Mis hijos se han formado en la escuela pública catalana y, gracias a eso, pueden disfrutar con igual entusiasmo de los poemas de Maria Mercè Marçal, de Luis García Montero y de Borges, y han crecido con un muy hondo respeto por otras lenguas hermanas como el gallego o el euskera. Y quizá por eso me subleva un poco que la derecha y que el Partido Popular se lo planteen hoy con tanto cinismo en este debate, porque, señor Sémper, ustedes llevan semanas negando el mandato constitucional de respetar el plurilingüismo y la plurinacionalidad, como dice el artículo 2. Hoy su grupo ha decidido sacarle a usted, esconder al señor Aznar o esconder a la señora Gamarra, pero ustedes llevan semanas negándose, efectivamente, a reconocer que ese mandato lo único que nos pide es llevar al máximo órgano de representación democrática lo que ya somos socialmente. Es un mandato que, sencillamente, nos exige ser fieles al imperativo que Píndaro formuló hace ya veintisiete siglos: llega a ser lo que eres. Claro, es verdad que algunos de su grupo han querido presentar a lo largo de esta semana esto como una especie de enfrentamiento entre las izquierdas y las derechas, entre progresistas y conservadores, cuando usted sabe bien que, efectivamente, cuando en el año 2005, año en que se reformó el Reglamento del Congreso, a instancias del presidente Zapatero, hubo un senador opositor que declaró con muchísima convicción que le parecía la reforma limitada y que él aspiraba a más. Y ese senador, señoría, no era ningún izquierdista irredento que quisiera romper España, no era ningún progresista frívolo que pensara que con esto se dilapidaban dineros en cosas superfluas o que eran camelos lo que estábamos discutiendo, se llamaba Víctor Manuel Vázquez Portomeñe y era senador del Partido Popular en Galicia. (Aplausos).»
Fragmento 1 de 3 de esta intervención.