Isidre Gavin i VallsJunts
Diputado
«También, hay una enmienda que insiste en la idea de mantener paradas y el servicio de transporte público en autobús en todo el territorio. Quizá, es innecesaria porque a través de enmiendas del BNG ya se habían introducido en la comisión del Congreso modificaciones que hacían referencia a que los servicios hay que mantenerlos, pero en todo caso refuerza la idea de que estos servicios, si se han de modificar, ha de hacerse negociando con las comunidades autónomas. Quiero emplear estos dos últimos minutos de intervención para poner el acento en una cosa -ya lo dije en una intervención anterior y siento que no esté el ministro-: el fomento del transporte público y de la movilidad sostenible se consigue no solo haciendo leyes, porque el papel lo aguanta todo, pero después, normalmente, no se cumplen. El fomento del transporte público y de la movilidad sostenible se consigue haciendo que las cosas funcionen, que el transporte sea digno y que la oferta sea atractiva y asequible, especialmente para determinados sectores, y eso no está pasando. El Estado español sigue siendo el último país de la Unión Europea en mercancías por ferrocarril y el corredor mediterráneo no está terminado. Como consecuencia de todo eso, la red viaria en Cataluña, especialmente la de alta capacidad, está altamente congestionada. No se podrá descongestionar hasta que no se consiga que las mercancías suban al ferrocarril y no se aborde la segregación de mercancías y de rodalies, de cercanías, que hemos planteado aquí desde hace un tiempo, además de la mejora del servicio. Esa tendría que ser la prioridad de este Gobierno. Ayer, yo hacía referencia a estos temas con una pregunta al ministro: ¿cuáles son los datos de rodalies? Como siempre, la puntualidad de rodalies en Cataluña es mucho peor que la de Madrid, veinte minutos de retraso en Cataluña, once de retraso en Madrid. Y lo mismo pasa con las inversiones. Eso hay que revertirlo de una puñetera vez, porque si no el mensaje es: Bueno, los catalanes que paguen y callen. Y nosotros por ahí no pasamos. No nos haremos cómplices de esta situación. Por tanto, la prioridad, si realmente queremos hablar en serio de la mejora del transporte público y de la movilidad sostenible, tendría que ser que estos servicios funcionen y, en el caso de Cataluña, que se acabe ya con este castigo divino. El ministro decía: Ay, no sé cuántas veces me hacen ustedes hablar de rodalies. Se le debía hacer repetitivo o pesado. Pues miren lo que les digo al ministro, aunque no esté, y a todos ustedes: imagínense lo pesado que se les debe hacer a los ciudadanos que cogen rodalies todos los días tener una media de veinte minutos de retraso. Esto quiere decir que, por cada tren que va puntual, hay uno que llega cuarenta minutos tarde. Esto afecta a su vida, porque no llegan a casa, no pueden ir a buscar a los hijos o pierden horas de trabajo. Imagínense lo pesado y reiterativo que se les debe hacer a ellos un servicio que es impuntual todos los días. Por tanto, tomen buena nota. Gracias.»
Fragmento 6 de 6 de esta intervención.