Carlos Hernández QueroVox
Diputado
«Finalmente, y fracasado por supuesto todo lo anterior, con una juventud que vaga errante entre castings inmobiliarios y alquileres intermitentes, nos dicen ahora que la solución es regular el algoritmo de Idealista y Fotocasa; que lo que falta para que los jóvenes se puedan emancipar es colocar bien el banner en la página web de la aplicación. Debe ser un chiste de humor negro. Es como si en mitad de una crisis alimentaria, como si en una hambruna que está diezmando la población, nos pusiéramos a regular el orden en el que tienen que aparecer los platos en las cartas de los restaurantes. O como cuando falta pan, que en lugar de producir pan, nos dedicáramos a decir el orden en el que tienen que aparecer los bollos en la vitrina de las pastelerías. Exactamente eso. (Aplausos). Lo cierto es que no. Es que estamos en una situación de escasez. Que hay un déficit de viviendas que ya se acerca al millón de casas en la actualidad y se va incrementando en 200 000 cada año. ¿Y nos quieren hacer creer de verdad que el problema de la vivienda es el orden en el que aparecen los anuncios en Idealista? Entendiendo que puedan mejorarse mucho, muchísimo, las cuestiones de los algoritmos, el problema de ninguna de las formas puede ser el algoritmo. El problema es que no hay pisos, que no solamente no han construido sino que también han sacado todos los pisos que estaban en el mercado. Han vaciado las aplicaciones igual que han vaciado los barrios y no queda ni un puñetero piso en alquiler en oferta. (Aplausos). Hay códigos postales en este país que no tienen ningún piso disponible. Hay municipios de más de 30 000 y 40 000 habitantes que no tienen ni un anuncio, ¡ni un anuncio! Cuando uno entra en una aplicación, tiene la mitad de los pisos disponibles que en el año 2020, la mitad, y los que hay son para verlos: alquiler de temporada, por habitaciones, pisos okupados, zulos a precio de mansión. Este es su legado. Y ahora nos dicen que no, que el problema no son las regulaciones fallidas, la inseguridad que han generado estas regulaciones, sino que el problema es el software y un algoritmo. La verdad es que es para volverse absolutamente loco. Sencillamente, si no hay pan, no se puede regular el orden en el que se reparten las migas. Si no hay vivienda, el algoritmo es absolutamente irrelevante. Pueden regular, si quieren ustedes, hasta el color de las aplicaciones, que la realidad no va a cambiar. Y la realidad es la misma: una generación esperando un piso que nunca llega. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).»
Fragmento 2 de 2 de esta intervención.