Ana Belén Vázquez BlancoPP
Diputada
«El plan estratégico de violencia, ¿usted se lo ha leído, señor Marlaska? (Muestra otro documento). Mire, yo me los leo. ¿Usted sabe que, de este plan, de un 1 400 000, tocaríamos a 300 000 cada año para proteger a las mujeres, pero más de 500 000 se lo lleva el chiringuito que ha creado usted? ¿Usted sabe que las violaciones con este plan, desde que está en marcha, subieron un 15 %? Son 348 más. Las agresiones sexuales, un 10 % más, 1656 mujeres sufrieron agresiones sexuales con este plan. Y me viene a hablar del plan. ¡Váyanse usted y el plan, hombre! (Aplausos). Señor Marlaska, hay una diferencia. Usted decía: No, porque con este Gobierno, con otros ministros, con Zoido, con el señor Jorge... ¿Sabe qué? Lo que nunca va a hacer el Partido Popular es tener un ministro del Interior gracias a Bildu, a los herederos de ETA. Eso solo lo aguantará usted, porque no tiene ni honor ni dignidad, porque, si no, hoy usted no sería ministro del Interior gracias a los apoyos de los herederos de ETA, de los que masacraron al pueblo español, incluidos jueces y compañeros de su partido. Hoy usted vive una desmemoria para mantenerse aferrado a su escaño como ministro del Interior, ignorando a las víctimas de ETA. De verdad, ¡qué poco prestigio le ha quedado! No me extraña que los españoles hayan pasado de considerarle el segundo ministro mejor valorado al peor. De verdad, señor Marlaska, ¡esos pactos indecentes! Usted solo utilizó al Ministerio del Interior para pactos indecentes, para acercar presos de ETA, para transferir las competencias de inmigración a Cataluña, para echar a la Policía y a la Guardia Civil de los puertos y aeropuertos... Señor Marlaska, ¡qué vergüenza! Solo los utilizó como moneda de cambio. Hoy, las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado están abandonadas en Cataluña, en la lucha contra la inmigración, en el Campo de Gibraltar. Efectivamente, siguen sin la jubilación anticipada que les corresponde, sin la equiparación salarial, sin actualizar las dietas, y aun viene algún ministro a cachondearse de las dietas, cuando ellos tienen que vivir todo el día con 74 euros. Señor Marlaska, ¡de verdad! ¿Sabe lo que es peor? El desamparo institucional al que los somete. Porque, cuando un policía se ve obligado a emplear la fuerza de forma legal y proporcionada, la respuesta institucional no es de respaldo, es de sospecha. Con usted la gente pasa de víctima a sospechoso, señor Marlaska. Le tienen pánico a la hora de sacar un arma para defender a los españoles. La prioridad de este Gobierno y de su ministerio es tapar la corrupción del Gobierno; ya está solo para eso. Compró las mascarillas con Aldama, y ahora resulta que contrata con las cloacas que le decía el señor Antonio Hernando. Señor Marlaska, ¡a lo que ha llegado! Después de este sinfín de escándalos, de este Gobierno acorralado por la corrupción, de esta anomalía democrática en la que los violentos, los que mataban a la gente en el País Vasco le hacen a usted ministro del Interior -una anomalía democrática jamás debida en España-, usted hoy solo está aquí para tapar la corrupción del Gobierno, al que cada día va acorralando más la UCO. Y solo le queda una cosa. Usted es el responsable de las elecciones. Pues convoque elecciones y deje que los españoles hablen. (Rumores). Ahora han hablado en el CIS. Posiblemente hablen en las urnas, y sé dónde le van a enviar a usted. Su gestión es un desastre sin paliativos, señor Marlaska. (Aplausos).»
Fragmento 3 de 3 de esta intervención.