Alda Recas MartínSumar
Diputada
«Buenas tardes, presidenta. Señorías y sociedad civil que hoy está aquí y que nos acompaña, bienvenidos a todos y a todas. A lo mejor a la mayoría de los que estamos aquí y a la mayoría de la ciudadanía, oír estas siglas y estas palabras no nos dice nada: GA1, HC, FQ, MCADD, LCHADD o aciduria glutárica tipo I, hipotiroidismo congénito, fibrosis quística... Son siglas y nombres de enfermedades que ninguna persona con un recién nacido quiere oír y mucho menos asimilar. Son algunas de las enfermedades que se detectan con la denominada prueba del talón que se hace a los pocos días del nacimiento de un bebé, y que lo cambia todo y cambia a todos. Un sistema sanitario y social que sea capaz de manejar adecuadamente estas enfermedades, desde la toma de muestra hasta el diagnóstico temprano, el acceso al tratamiento y los cuidados necesarios, es lo que nos define como sociedad, y es parte de nuestra responsabilidad mejorar y avanzar. Se ha avanzado y mucho en los denominados cribados neonatales. Todo comenzó con la fenilcetonuria en los años sesenta, que llegó a España de la mano de Magdalena Ugarte y de Federico Mayor. Digo Magdalena primero porque se nos suele olvidar -llamadme loca, probablemente, porque es mujer y científica- que fue ella la que impulsó el mal llamado para mí Plan Nacional de Prevención de la Subnormalidad. (Aplausos).»
Fragmento 1 de 5 de esta intervención.