Pilar Calvo GómezJunts
Diputada
«Votaremos a favor de la enmienda del PNV para garantizar el valor jurídico de las versiones que se publiquen en lenguas cooficiales. Y votaremos a favor de la reforma porque, después de casi cuarenta y cinco años de negación del derecho a expresarnos libremente en catalán, ya era el momento de poner negro sobre blanco este derecho preexistente: que las lenguas propias de los ciudadanos que representamos deben estar presentes en pie de igualdad en la casa de la palabra, de las palabras. Porque cuando desde Junts defendemos el catalán lo hacemos pensando en los más de 10 millones de hablantes que tiene la lengua, amando a todos y cada uno de sus acentos y sus variantes, desde Salses a Guardamar, desde Cataluña hasta el Alghero, pasando por Valencia, Baleares y Pitiusas, la Franja, Andorra o la Cataluña norte. Aprovechamos para mostrar todo nuestro apoyo a los alcaldes catalanes de Elna, Portvendres, Tarerac y Sant Andreu, por su defensa del derecho a llevar a cabo sus plenos en catalán. Mientras vemos que aquí hay quien pierde el euskera en veinticuatro horas, reivindicamos la normalidad, como la que existe en las Naciones Unidas, donde mañana, en la Asamblea, se hablará en catalán, donde hace treinta años que se habla en catalán desde aquel primer discurso del jefe de Estado de Andorra, Òscar Ribas Reig, en 1993. Decía Ribas: Tenemos muy claro que para hacer cosas y comunicarlas hay que ser cosmopolitas y políglotas, pero también que para ser, uno debe profundizar en sus propias raíces, y las nuestras son las de la cultura catalana. No somos ingenuos ni vamos a caer en la complacencia de lo que ya se ha logrado. Es un hito histórico, pero los catalanes mejor que nadie sabemos cómo las gasta el Reino de España. El mismo PSC que hoy se enfrenta al PP no tuvo ningún escrúpulo a la hora de pactar precisamente con el PP para expulsar a Junts del Ayuntamiento de Barcelona, cuando fue Xavier Trias quien ganó la Alcaldía de Barcelona. Así que tengamos claro que lo que sucede hoy no es por convicción, sino por necesidad, y porque muchos no pueden resistir esa atracción fatal que sienten por los tiempos del blanco y negro, los tiempos en los que en Cataluña no podíamos escuchar la radio ni ver la televisión en catalán. Mi generación no tuvo inmersión lingüística en catalán en la escuela, y si, como en mi caso, eras hija de inmigrantes, estabas obligada a vivir casi al cien por cien en castellano. Muchas personas sienten vergüenza de no saber escribirlo o de cometer errores cuando lo hablan. Aquí y ahora les decimos que lo hagan, que lo escriban, que lo hablen, porque los que tendrían que sentir vergüenza son aquellos que nos robaron el catalán durante décadas.»
Fragmento 6 de 8 de esta intervención.