Carlos Hernández QueroVox
Diputado
«Pero hablemos exclusivamente de Cataluña, que es el campo de pruebas por excelencia en materia de regulaciones, el lugar en el que se aplica el cien por cien de la ley de vivienda. En Cataluña, primero, llegó la hora de la magia y con un chasquido de dedos hicieron desaparecer las mejores unidades del mercado, que se fueron directitas al alquiler de temporada, que marca ya máximos históricos gracias a ustedes. En Barcelona no es que se firme solamente un 10 % menos de contratos de alquiler cada año y se deposite un 10 % menos de fianzas en Incasol año tras año, es que más de la mitad de la oferta en Barcelona es de temporada. Es decir, gracias a la ley de vivienda, algunos han redescubierto el nomadismo; es para tomar nota, la verdad. Luego vino el milagro de la multiplicación de los precios. Con las mejores viviendas fuera de juego, las unidades más pequeñas, las más antiguas y las peor situadas se pegaron rápidamente al tope, dificultando aún más las cosas para las rentas más bajas, que tienen que destinar un porcentaje mayor de su sueldo para una casa cada vez más antigua y también más pequeña. Y, finalmente, como consecuencia de todo esto, vino el viaje en el tiempo. Gracias a ustedes, los más precarios vivirán como vivieron sus bisabuelos hace cien años, esto sí que es memoria histórica y de la buena (aplausos): escasez, familias amontonadas, pisos colmena, vidas apretadas y una clase trabajadora que ya no tendrá acceso a una vivienda, solamente a una habitación; la miseria monda y lironda de toda la vida, vaya, una vuelta a Dickens, a Cela, a los cuartos subdivididos y a la falta de privacidad e intimidad.»
Fragmento 4 de 6 de esta intervención.