Carlos Hernández QueroVox
Diputado
«Les cuento un secreto: esto es exactamente lo que había sucedido en todos los lugares donde se habían tomado medidas similares a los controles de precio, exactamente lo mismo, y no es un arcano ni un saber oculto, lo dice toda la literatura científica al respecto, basta con abrirla y ponerse a ojearla. (Aplausos). Si el principal fruto de la ley de vivienda fue la retirada masiva de unidades del parque existente, la reforma que hoy debatimos implicaría el fin del parque imaginado, el fin del parque futuro, el fin del parque que necesitamos, pues las cláusulas que impone de facto llevarán al fin de la inversión en vivienda, de la construcción para alquilar, de la gestión profesional de los alquileres y, sobre todo, de la rehabilitación, algo así como prohibir por decreto el futuro para enfrentarnos a un urbanismo apocalíptico. Visto lo visto, y viendo los resultados de dos años de ley de vivienda, lo cierto es que la única modificación que cabría esperar de esta ley es aquella que rece en su artículo único: supresión de la ley de vivienda. Cuando el edificio está en ruinas, no puede reformarse, se demuele, se derruye y se construye uno mejor encima. Eso es lo que haremos con su ley de vivienda. Exactamente, eso es lo que haremos, porque, de lo contrario, tendremos una España encogida, metida en ratoneras habitacionales y en cajas de zapatos. Cuando un país se encoge, quien paga la factura son sus clases populares; lo pagan tanto que terminaremos viviendo tan apretados y midiendo nuestra decadencia, precisamente, en centímetros.»
Fragmento 5 de 6 de esta intervención.