Gabriel Blanco ArrúePSOE
Diputado
«Por otro lado, señorías de VOX y señor Hernández Quero, es imperativo responderles y es imperativo desenmascararles, porque están ustedes jugando a ser un lobo con piel de cordero, aunque siguen, desde luego, siendo un lobo. (Aplausos). Ahora, quieren ustedes vender la España de la sonrisa forzada del nodo, la España de los toldos verdes, ¿verdad? Mire, señor Hernández Quero, la verdadera historia de la vivienda en el franquismo (el señor Hernández Quero señalando a la tribuna de oradores: La tuya) no es la de sus toldos verdes, que tanto reivindica, es la de las chabolas que se levantaban de noche porque sus moradores no tenían licencia para construir vivienda; es la de los niños de los barrios con los pies manchados de barro porque sus calles no estaban asfaltadas (aplausos); es la de las mujeres y hombres que iban a por agua con un cubo porque no tenían agua corriente en esas chabolas; la de las familias que lucharon por tener luz, por tener alcantarillado, por tener un transporte y una escuela decente. (Aplausos.-Un señor diputado: Bravo). Esa es la verdadera historia de la vivienda en el franquismo, señor Quero, no sus toldos verdes. Es el caso muy cerca de aquí, de Vallecas, de Usera o de Villaverde, pero que también ocurrió en todas las ciudades españolas. Ocurrió en mi tierra, en Vizcaya, en los barrios de Uretamendi, de Betolaza, de Masustegi, Monte Caramelo, de El Peñascal y de tantos otros. Incluso en Otxarkoaga, donde sí que se construyeron viviendas durante el franquismo. Pero ¿sabe lo que cuentan las personas más mayores de ese barrio, que lo vivieron? Que aquella operación se definía con una frase, desde luego, irónica, pero de lo más ilustrativa, decían que gracias al franquismo habían pasado del chabolismo horizontal al chabolismo vertical, porque aquellos bloques construidos eran de una calidad pésima porque los habían construido las empresas amigas del régimen gastando lo mínimo y porque en ellas vivían siete, ocho, nueve o diez personas hacinadas en pisos de menos de cincuenta metros cuadrados. Eso fue el franquismo, señor Quero. Eso fue el franquismo. (Aplausos).»
Fragmento 3 de 5 de esta intervención.