Carlos Flores JuberíasVox
Diputado
«Lo que yo vengo a proponer aquí podrá leerlo el señor ministro mañana en el Diario de Sesiones, pero el abordaje de las carencias que afrontan día a día los hombres y las mujeres que con tanto sacrificio y tan poca recompensa conforman nuestras fuerzas y cuerpos de seguridad no admite ni siete minutos de tardanza en ser abordado. ¿Dije sacrificio? Según datos de la Confederación Española de Policía, el pasado año se contabilizaron 17 000 agresiones a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, y no contabilizo ni las policías autonómicas ni las policías municipales, lo que supone un crecimiento del 28 % respecto al año 2019, con Madrid, Barcelona, Valencia y el Campo de Gibraltar como puntos negros. En los últimos diez años han muerto veintiocho agentes en acto de servicio, y el problema no deja de agravarse. Solo en lo que llevamos de mes, un agente fuera de servicio fue golpeado por seis individuos hasta quedar inconsciente en Puente de Vallecas. En Alcalá de Henares, dos policías nacionales fueron atacados por la espalda al grito de '¡Ahora no estáis de servicio, putas ratas!', con el resultado de que uno perdió la vista en un ojo y el otro agente sufrió una rotura de clavícula. En Entrevías, otro agente fue agredido a la salida de un kebab por siete individuos al grito de '¡Madero de mierda, teníais que estar todos muertos!'. En Vinalesa, Valencia, un policía nacional sufrió otra agresión que le mantiene en coma inducido, y la noticia no confirmada es que ha podido fallecer. En Isla Mayor, Sevilla, un tiroteo dejó a tres agentes heridos. Y, de nuevo, en Vallecas, un yihadista trató de apuñalar a dos policías que se disponían a detenerle. Los propios sindicatos policiales explican esa situación en cuatro palabras: la situación es insoportable. ¿Y qué hace el Gobierno? Déjeme que se lo explique también en cuatro palabras. Una, desprotección. Porque, mientras las organizaciones criminales multiplican sus efectivos y se dotan de armamento cada vez más sofisticado -incluso de material de guerra-, el Gobierno sigue racaneando los medios que nuestras fuerzas precisan para combatirlos; sordo ante las denuncias de falta de cascos, de chalecos antibalas, de material antidisturbios, de material de escucha, de transmisiones o de embarcaciones y vehículos capaces de competir con los de los delincuentes.»
Fragmento 2 de 6 de esta intervención.